martes, 29 de marzo de 2011

Las estrellas de Coslada

Sin lugar a dudas, estas fueron las estrellas ayer Domingo en Coslada.


Cada una, en lo suyo. Ana Isabel, mi hija mayor, mi apoyo y mi sostén en un momento de flaqueza que tuve y que de momento sólo ella y yo sabemos. De no ser por ella, no sé que habría pasado de verme solo. Lo hiciste genial, Ana. Gracias.


Raquel, compañera del CLub de Atletismo Caprus. Como fiera indomable que es, quedó clasificada en 8ª posición en categoría femenina siendo acreedora a trofeo bien merecido. Raquel, que sigas por mucho tiempo sin encontrar tu límite para seguir dando alegrías al Club.


Y Miriam. Otra fiera. Otra jabata. Hizo sus 2 kilómetros en menos de 13 minutos. Pero no fue eso lo mejor, sino la imagen de seguridad que me dio al verla pasar con zancada firme, respirando como la he enseñado, corriendo con desparpajo, con descaro, sin vergüenza, dándolo todo en los metros finales, adelantando... Todo eso sumado, me dejó paralizado hasta el punto de no ser capaz de seguirla y acompañarla a meta, ni de poder hacerla una sola foto en carrera.


Ya allí en la meta, nos contó orgullosa que no se había parado ni una sola vez. Que cuando fue necesario, ajustó el ritmo tal como también la había enseñado en los entrenamientos, esperando el mejor momento para volver a apretar el paso. Administrando fuerzas.


Superó con creces todo lo que habíamos hecho en los entrenamientos hasta entonces. Estaba contentísima de ver que había podido hacer más de lo que había hecho entrenando. No tenía nada que ver con la Miriam que corrió hace dos años en Leganés por primera vez. Cross infantil aquél en que no lo pasó precisamente muy bien, pero donde al terminar de recuperar el aire, me preguntó: "Papá, ¿cuándo es la siguiente?".


Ayer Domingo, Miriam me volvió a preguntar lo mismo.

martes, 22 de marzo de 2011

¿Vale un entrenamiento por etapas?

Lo digo, porque de esta forma me he calzado esta mañana - ayer Lunes -, la nada despreciable cantidad de 19 kilómetros con todas sus letras y con todos sus ceros.

Todo ha empezado por un mal dormir. Salí de trabajar a las 6:30. Ni por lo más remoto pasaba hoy por mi cabeza ir entrenar antes de ir a casa. Al llegar, el preceptivo paseo a la perra. Después, un buen tazón de Colacao con unas magdalenas y unas galletas. Cuando todas salieron de casa minutos antes de las nueve y me quedé solo, me entretuve unos minutos con el correo y unos cuantos pinchazos página aquí, página allá... y me fui a la cama. Me lo pedía el cuerpo. Hoy sí.

En un determinado momento, me despierto, me pareció que había dormido ocho o nueve horas... no sabía ni qué día era. Miro el despertador, y veo que desde que había aplastado la oreja, sólo había pasado hora y media. ¡Una hora y media nada más! Me niego a levantarme. Pero estoy tan despejado, que no hago otra cosa que dar vueltas y vueltas en la cama. Yo creo que la culpa de todo la tiene Coslada. A mí Coslada me está quitando el sueño. Lo voy a tener que admitir...

Yo no puedo estar en la cama despierto y dando vueltas. Me levanto y me digo: ¿y ahora qué? Esta noche tengo que trabajar 16 horas y esto no es plan. Ando con un extraño cóctel de endorfinas y adrenalina un poco revolucionándome el cuerpo... lo siento, lo noto. No tardo ni trreinta segundos en decidir lo que hacer cuando veo a través de la ventana el día que hace. Me pongo un pantalón corto, una camiseta, y algunos complementos más, pero pocos, y me calzo las zapatillas. Me digo: "Vamos a gastar suela, un ratillo. Verás como luego sí que cojo el sueño bien..." Piso calle, activo pulsómetro, respiro hondo y me pongo en marcha. Mis piernas deciden tirar por Fuente Carrantona dirección Norte. Las sigo. Al verme en García Noblejas decido hacer una visita al Parque de Arcentales. Allí que voy. Doy sólo una vuelta y al notar un extraño vacío en el estómago, pienso que sería bueno meter algo en el cuerpo. El desayuno lo tenía ya en los pies. pongo rumbo a una cafetería que está en Julián Camarillo al lado del trabajo. Al llegar allí, he cubierto 5,5 Klm. Pido un croisant y un zumo de naranja natural. Quedo satisfecho y se me ocurre que como volver a casa me iba a saber a poco... "¿por qué no vamos a ver al Mister a su trabajo en la calle Alcalá?"

Etapa 1 - 5,5 Klm

 Y allá que voy. Julián Camarillo abajo hasta llegar al Camino de Canillejas a Vicálvaro para torcer hacía la calle Alcalá. Eso me supone muy pocos minutos, y decido bajar todo Alcalá como la vispera, para volver a subirla hasta el trabajo de Miguel. Al pasar por delante, le veo y le saludo en la distancia prometiéndole volver un rato después. Lo hago después de cubrir 3, 5 kilómetros. Ya es otra cosa. Entro a saludar al Mister y a otros compañeros. Mantenemos una extensa y agradable charla que va desde la estratégia de la carrera de Coslada, hasta la logística para la carrera de Almansa.

Etapa 2 - 3,5 Klm

Y aquí el plato fuerte, el regreso a casa. Lo previsto por la ruta normal, hubiera sido un recorido de unos 5 kilómetros. Pero yo no esperaba verme tan bien y tan cómodo como me he visto. Según iba desplazándome iba haciendo variaciones en la ruta a seguir. Aunque haya tenido que tirar de gel a mitad de recorrido, la recuperción para rematar los 10 kilómetros que han sido en total, ha sido muy buena.
Viéndome en García Noblejas he pensado: "¿probamos a hacer parte de la tapia de la Almudena antes de ir a casa?". Y dicho y hecho he bajado por Francisco Largo Caballero, girando a la izquierda para tomar Avenida Daroca.

El objetivo era explorar el paso de tierra junto a las cocheras de la EMT. Hace unos días preguntaba si se podía pasar por alli. Ahora sé que sí. He corrido entre la tapia del cementerio y la M-23 para llegar a la Avda de las Trece Rosas y seguir por Arroyo de la Media Legua para terminar subiendo a casa por Doctor García Tapia. ¡Qué pleno me he sentido hoy subiendo esta calle!. No podía creérmelo sabiendo lo que ya llevaban hecho mis piernas hasta ese momento. Simplemente hoy debía de ser el día bueno y el momento apropiado.


Etapa 3 - 10 Klm

Eso sí, he llegado a casa más hambriento que los pavos de Manolo. Un par de chuletas empanadas y una cerveza bien fresquita han resuelto el tema al instante. La siesta... la siesta ha sido otro cantar. ¡Esa sí que la he dormido como un campeón!

Daría cualquier cosa por sentirme así de bien, mediada la carrera de Coslada. Desde que sé lo que sé de ese Medio Maraton, no duermo igual. Reconozco que me ha  quitado el sueño. Pero si a cambio de eso, me despierto más veces como me he despertado hoy...

Totalizando las tres etapas, he hecho un total de 19 kilómetros. Nunca había hecho un entrenamiento fraccionado de esta forma. Ha estado bien.

domingo, 20 de marzo de 2011

De tirada larga, nada. A disfrutar.

Saliendo de trabajar a las 6:30, he decidido reducir el recorrido de la tirada larga de hoy. He preferido hacer menos kilómetros y disfrutar más.
Hoy he cambiado Arturo Soria por la calle Alcalá (la parte que antes era Avda. de Aragón). Como siempre, he comenzado subiendo Albasanz. Me gusta empezar así. Es un buen test. Luego, García Noblejas hasta el cruce con la calle Alcalá para empezar a bajar. Hoy sin música salvo el tres por cuatro de mis zancadas. Ese tres por cuatro del que hablaba Sonia hace unos días en su última entrada. Ese mismo tres por cuatro que le llena a uno y que lo llena todo.

Entrada en las pistas de Suances que tanto frecuenta el amigo Jan, y que yo hasta ahora no había pisado nunca. Las imaginaba más grandes. Me han gustado. Habré dado unas cuatro o cinco vueltas. La pista es blandísima. Parece que corrieras sobre corcho. Da gusto.
Breve parada en la Central de Diana para ver y saludar a un compañero, con una pequeña pérdida de tiempo de carrera que en estos casos nunca es una pérdida de tiempo. Terminada la rápida visita, continué bajando Alcalá hasta el final, para volver a subir. Y digo bien, subir, porque volver es subir de verdad.

Al pasar por la entrada del Parque Quinta de los Molinos, he hecho lo que no había hecho en la ida: entrar a oxigenarme un poco de tanta subida contínua. También ha sido una breve visita. Apenas una vueltecilla, también buscando el efecto Jan en el ambiente. Un parque agradable. Al salir, he cruzado a la acera de enfrente para luego bajar por Santa Leonor y terminar rematando a ritmo vivo una última vuelta a la manzana que está frente a la Central de Simancas. El final ha sido muy alegre subiendo Julián Camarillo y terminando en Santa Leonor donde tenía el coche aparcado esperándome para llevarme a casa.

¡Cuánto texto para lo que ha sido un simple entrenamiento! Un entrenamiento de sólo 8,8 kilómetros en los que he invertido 1:01:07. Un iempo que no es ni mucho menos para tirar cohetes. Al menos lo he hecho sin cometer algunos errores de la semana pasada. Y por último, ver que el último kilómetro lo he hecho a ritmo de 5:42, con final en subida, me ha dejado muy contento.

Si, soy un paquete, pero hoy me he sentido bien. Más corredor que nadie.

Me gusta correr.

sábado, 19 de marzo de 2011

Miriam ya entrena para Coslada

video

Con fuerza, con ganas, con alegría, con ilusión, y lo que es más importante, divirtiéndose.

lunes, 14 de marzo de 2011

¡Vamos a por Coslada, papá!


Pues sí, ambos estamos ya inscritos para Coslada.
Miriam, como futura Caprus, lo hará en la prueba Mini de 2 Klm, y yo en el Medio Maratón.
La suerte está echada.
Será el próximo 27 de Marzo.


El destino ha querido que nuestros dorsales contengan las mismas cifras aunque algo cambiadas.
Curiosa casualidad.

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Esto puede hacerse?

Estoy muy interesado en hacer ese recorrido. Sería el perímetro del Cementerio de la Almudena. Pero a lo que yo me refiero es al tramo de tierra junto a las cocheras de la EMT - marcado en rojo -. ¿Es practicable? ¿Se puede pasar?

Supongo que si hiciera una pasada con la bici saldría de dudas, pero si ya me lo puede adelantar alguien que lo conozca, se lo agradecería.

No sé, tal vez Korrekaminos, o Jan o el Mister, o alguien que lo haya hecho pueda decirme algo.
 
Gracias.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Vuelta al ruedo y por la Puerta Grande.


Quizá el título de esta entrada podría leerse con un doble sentido porque, en verdad lo tiene.


Ayer, tras el descanso pasivo del Lunes (hice algo de gomas y steeper en casa) – hice un trote de 48 minutos que me hizo recuperar mis mejores sensaciones de de fondista. Tal vez no de corredor puro y duro, pero sí de fondista.

Salí de trabajar y convenientemente pertrechado, a eso de las 14:45, subí desde el trabajo hasta García Noblejas, dirección a la Calle Alcalá. Bajé todo Alcalá por el lado derecho hasta la Plaza de Toros de las Ventas, toque simbólico a la reja de la Puerta Grande y vuelta al ruedo – por el exterior, se entiende -. Vuelta a la Calle Alcalá para subirla de nuevo hasta cruzar García Noblejas, otro poco de la calle de Alcalá, y volver al trabajo por la calle Santa Leonor, para coger el coche y marchar para casa. Total, unos 8 K. No es gran cosa, lo sé. Pero fue muy provechoso. Invertí exactamente 48 minutos. Fui tranquilo y relajado en todo momento. A ritmo de ver escaparates. Visualizando las Ventas en la ida en todo momento. Fotografía mental.

A la vuelta es cuando me sentí fondista. Sobre todo entonces. Cuando me vi subiendo la Calle Alcalá a ritmo sostenido y constante. Disfrutando de verdad.

Sigo sin llevar control de pulso ni de distancias exactas porque sigo sin llevar pulsómetro. No lo uso desde hace meses. Cuando salgo a correr, lo hago por sensaciones sin agobiarme por cifras, pero a partir de ahora, ya voy a volver a controlarlo de cara al Medio Maratón de Almansa.

Y sí, confirmo que vuelvo al ruedo.

domingo, 6 de marzo de 2011

Hoy, despliegue de cariño


Hoy es día para mandar y transmitir abrazos, cariño, besos y energía a muchos de los amigos que tengo en este mundillo.
Muchos de ellos, corren hoy el Maratón de Barcelona o la Tragamillas de Collado Villalba.
Para todos ellos, mi cariño y mis más posiivas energías.

Los privilegiados de las 3 horas de Barcelona, mediada ya la carrera, estarán haciendo cábalas de sus posibilidades de mejorar marca. Los que se estrenan, aún están en el momento dulce de disfruar de su primer Maratón.
En Collado, habrán tenido ya una bonita y embarrada carrera. Al menos les ha lucido el sol. ¡Demonios! ¡Cómo me hubiera gustado repetirla! ¡Cómo me hubiera gustado estar allí! ¡Qué buen sabor de boca me quedó de ella el año pasado! De esas veces que te sientes corredor, que te sientes fondista, que cuerpo y mente van sincronizados a la perfección, que sientes que todos los engranajes van al 110%.

Ojalá que todos hayáis tenido hoy muy buena jornada atlética.
Nos vemos a vuelta de carrera, pero sabed, que hoy os envidio profundamente.