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jueves, 1 de marzo de 2012

Nota de disculpas


Antes de hablar de cualquier otra cosa, incluso del pasado Cross de la Complutense de la semana pasada, quiero y necesito escribir estas líneas para pedir humildemente disculpas.

Eso fue precisamente lo que me faltó al escribir la entrada anterior con mis conclusiones tras el batacazo que me supuso el Cross de Alcalá de Henares. ¡Un buen baño de humildad antes de ponerme a escribir! Y todo, más que nada, simplemente por el hecho de haber pasado por meta "vergonzosamente" el último. Y por ahí es por donde quiero empezar. Lo que siento ahora al leer lo que escribí, eso sí que es vergüenza. Y la siento a raudales. Y lo siento por quienes llegan los últimos en cualquier carrera - que yo también lo fuí en Moratalaz la primera vez que corrí una Media, y más tarde en Coslada, donde fui incapaz de hacer más. Lo siento por ellos, si se sintieron ofendidos en ese sentido por mis palabras, y les pido perdón.

Y el caso es que yo mismo lo he dicho alguna vez ya. Pararse en una carrera y andar para recuperar el aliento, NO es ninguna vergüenza. No terminar una carrera, NO es una vergüenza. Porque lo has intentado. Cosa que no pueden decir muchos que se quedan en casa o que piensan que estamos locos por hacer lo que hacemos. Decepciona, sí., claro que decepciona, pero no se deben llevar las cosas hasta donde yo las he llevado. Otras cosas más importantes decepcionan más.He errado y pido perdón.

Ya con las opiniones que me llegaron por el Face, llegué a hacerme una idea clara de cómo tenía que ver las cosas y por eso decidí darme otra oportunidad de hacerlo mejor. El plazo de una semana bastó para dar la razón a cuantos opinaron. El Sábado pasado en el Cross de la Complutense me desquité y además fui con otra actitud. Y las cosas salieron de otra forma. Pero eso será otra entrada.

La conclusión es que a eso se reducía todo. A ver las cosas con otra actitud, pero no supe hacerlo a tiempo. Luego sí. Y tal vez especialmente por el repaso que me dio Kike Dragón con su extensa y valiosa opinión. Me abrió los ojos por completo. Y me quedo con una de sus frases para siempre: " El que llega el último, es el primero de los que no lo han intentado". No puedo explicar cómo me marcó leer esa frase. ¡¡Es cierto!! ¡Es acertadísima! Y sólo por eso, la vergüenza de la que yo hablaba, para nada debe de sentirse por ser el último. Esto es disfrutar hasta el final y punto. Lo demás es buscarle tres pies al gato.

Trataré de triturar las cosas un poco más a partir de ahora. Y para terminar...

Yolanda, muchas gracias, César, Federico - bienvenido al Blog -, Almudena -gracias por tu visita, bonita sorpresa -, Alfonso, Kike - de rudo nada, Kike. Simplemente me has abierto los ojos con tu repaso. Muchísimas gracias por tu extenso y útil comentario. Merecía que me dijeras todo lo que comentas y lo merezco. Y tal vez más, pero que callaste. Gracias.

Gonzalo, diste en el clavo. Es así, lo mío es la resistencia, el fondo, las distancias largas. Las saboreo, las disfruto, las gozo, y aunque sea a ras del suelo, me siento volar, que al fin y al cabo es volar también.

Gracias a cuantos me habéis iluminado con vuestros comentarios.

Un fuerte abrazo para todos, gracias y perdón una vez más.


lunes, 20 de febrero de 2012

"Cuando todo te vaya mal..."

Sirva esta entrada como respuesta a quienes leyeron u opinaron sobre la entrada anterior - En silencio, pero se rueda...-. En agradecimiento a sus opiniones y consejos, a los ánimos que me han llovido por todas partes, y también por mí mismo, he decidido darme una nueva oportunidad de llegar al final del camino y llevar este barco a buen puerto.

Tal vez mi cruce de cables, que a veces puede ser la peor lesión que se pueda tener, se deba al respeto que tiene un Maratón para mí. Tanto para correrlo, como para entrenarlo. Y la tiene, pero desde ahora la conduciré en su justa medida.

Gracias a tod@s y perdón por las imágenes si acaso molestan. Creo que expresan bien la moraleja que se puede extraer de todo esto.

Cuando todo te vaya mal...


recuerda que...

¡¡¡... podría irte peor!!!


PD: ¡¡¡Seguimos adelante!!! ¡¡¡Más madera!!! - Gracias a tod@s. Abrazos a repartir.



sábado, 18 de febrero de 2012

En silencio... pero se rueda

¿Se puede llevar a cabo la preparación de un Maratón completamente en silencio y sin decir una palabra?
¿Se puede estar en la séptima semana de dieciséis del entrenamiento programado, o lo que es lo mismo, haber cubierto dos docenas de sesiones y no haber dicho ni media hasta la fecha?

Yo lo he hecho. Lo estoy haciendo. Ahí voy, en silencio, sigiloso, discreto, en la sombra.

Pero también me encuentro perdido..no desorientado, porque aún sé dónde está el norte. Pero sí a ciegas y sin ber si llegaré al final del objetivo, al final de este viaje en el que me he embarcado con final en la línea de salida de Mapoma 2012.

Todo me está resultando difícil y más tortuoso de lo deseado. En pocas palabras, no estoy disfrutando de esto, de lo que me gusta, tanto como quisiera. Me encuentro luchando diariamente - sí, diariamente -, con la incertidumbre de si ha amanecido el día en que deba dar fin a este viaje, a este proyecto en el que tenía puestas tantas ilusiones.

Cada día que pasa procuro verlo como un nuevo amanecer de lo que queda por delante, y si será el que me dé el impulso necesario para continuar y seguir intentándolo. Creo que ese amanecer no llega. No lo veo claro. Las circunstancias personales con las que lucho, no me permiten verlo con la claridad necesaria. Pero sí veo que si al final decidi bajarme en marcha del objetiivo, lo voy a pasar peor. Tal vez sea esi lo único que me mantiene firme.

El año paado lo asumí, y no hubo dolor, pero este, no es lo mismo. Este año tenía que ser que sí.Y a fecha de hoy no sé lo que terminará siendo.

La necesidad del alquiler de un piso que me ha tenido agobiado durante semanas, y que por lo menos ya se ha resuelto, y los preparativos de una reforma general de la casa, que se me echa encima por momentos, u que de va a extender en el tiempo paralelamente al tiempo que queda de aquí a la celebración de Mapoma 2012, junto con unos turnos laborales bastante complicados, han hecho que estas primeras siete senanas de entreno se hayan convertido en un infierno con el que.no contaba. Me han minado la moral, con el agravante de saber que lo peor, en esta contrarreloj que ya está en marcha, está por venir.

En estas semanas transcurridas, he hecho barbaridades que están fuera de todo manual de la preparación de un Maratón, y todo ello con tal de intentar. no perder un tren que es de los que no te esperan. Solo en las cuatro primeras semanas, perdí la cuenta de las veces que tuve que doblar sesiones con tal de no perder entrenos. He entrenado con frío, con lluvia, con sueño... No he disfrutado mínimamente, que creo que debe ser lo principal en esto. Creo que no queda ninguna hora del día a la que yo no haya corrido o entrenado. A las 5, a las 4 y a las 3 de la mañana algunas veces, con tal de recuperar entrenos atrasados. Así hasta hoy. Y esto no es plan -nunca mejor dicho-. Solo las tiradas largas me devuelven la higiene mental que necesito.

Esto, con el añadido de no pisar el gimnasio tanto como hubiera querido y sin asistir a un mínimo de carreras a las que no debiera haber faltado. Desde la Sansil de Vicalvaro, no he podido ir a ninguna competición. Esto también me tiene muy marcado.

De rebote, todo esto no ha hecho otra cosa que llevar al Blog al estado de abandono en el que se encuentra. Una entrada en lo que va de año lo dice todo. No me queda tiempo para dedicarle. Ni en casi diez días que he tenido de vacaciones he podido enderezar el rumbo. Mientras, he tenido que ver cómo los demás seguían un buen programa de entrenos y competiciones, que yo estoy muy lejos de poder llevar a cabo.

Para colmo, tengo al Mister a ciegas. Se me averió el ordenador y ni he podido darle datos de los entrenos almacenados. Ni sé si pensar que me ha mirado un tuerto, pero si en lo que queda de aquí a fin de mes, la cosa no se endereza, me veré obligado a abandonar el barco. Y esto, con el dolor que sé que me va a causar. O esto toma otro color, o descarto Mapoma. Así de claro.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Cuerpo a cuerpo




Ellos son muchos. Son más que yo. Pero están en desventaja respecto a mí. Ellos son estáticos y no piensan. Yo sí. Me desplazo y pienso. Calculo, planeo y dirijo mi propia estrategia frente a ellos.

Son muchos, pero su estrategia es pobre. Siempre la misma. No cambia nunca. Siempre están en fila, uno detrás de otro. ¡Ay de mi si me rodearan! Entonces... entonces sí que estaría perdido. Pero no, siempre en fila uno detrás de otro...

Yo, con mis carencias, pero con mi voluntad, y con las que me llevan y me traen, en el cuerpo a cuerpo, me siento invencible. Y así, uno tras otro, en el cuerpo a cuerpo, los voy venciendo, los voy tumbando, van cayendo a mi paso. Y para cuando se quieren levantar, yo ya me he ido. A por el siguiente...

Son muchos. Más que yo, y las que me llevan y me traen. Pero sean seis, diez. doce, veintiuno, o... cuarenta y dos... siempre están en fila. Y al final, todos caen. Porque yo puedo. Porque no me rindo. Porque en el cuerpo a cuerpo, soy invencible.

Ellas, las que me llevan y me traen, me quieren más de lo que me merezco, y dentro de mí, el corazón que me impulsa. Esas son mis armas y en ellas confío.

Y meditado esto, mientras me calzo las zapatillas, anudo los cordones y le pongo el arnés a mi Luna, me dispongo a salir a trotar. Hoy seré más invencible. Hoy llevo refuerzos.

Nota para César: Somos casi vecinos. No me importaría encontrarme contigo algún día por Las Siete Tetas, por ejemplo. Por tus rodajes de 7 minutos, no te hagas de menos. Este que te escribe es de 6:30 cuando no está inspirado, jejeje... Ahí te dejo la oferta.

lunes, 14 de junio de 2010

Sobran palabras

La perseverancia y la constancia tienen su recompensa.
Puedo dar fe de ello. Me consta.
Pero la paciencia y saber esperar, también tienen su premio.

lunes, 26 de abril de 2010

XXXIII Mapoma 2010 - Capítulo emociones


Rafa, mi padrino de Maratón
GRACIAS

Cuando empecé a escribir lo que sigue, creí que sólo iban a ser unas líneas. Lo siento, porque al final me ha pasado lo de siempre. Unas cosas llevan a otras y al final…

Pero prefiero que haya sido así, en caliente.

Aun así, creo que se me quedan muchas en el tintero.

Mis primeras palabras hoy, por fuerza tienen que ser para Jan, mi compañero de equipo. Preocupación y sorpresa es lo que me produjo encontrarle de pronto a la altura del Medio Maratón. Ya nos explicó lo que pasaba – golpe de calor -, y se acopló a nosotros. Nada me hubiera gustado más que entrar los tres en meta. Pero la película no podía ser esa. Un par de kilómetros después pasé de la sorpresa y la preocupación al dolor de tener que ver cómo nos decía hasta luego y se quedaba atrás. Me costó mucho, muchísimo hacerlo. Rafa tuvo que tirar de mí para meterme de nuevo en carrera. No se me iba la imagen desangelada de Jan quedándose atrás.

Mis segundas palabras son de agradecimiento. Y no precisamente a Rafa por la encomiable labor que hizo conmigo, que de eso ya hablaré extensamente también. Muy probablemente se debió a él que lo terminar. De eso estoy seguro al 99.9%. No, visto lo visto, mi agradecimiento se debe al hecho de estar aquí para contarlo, que no es poco. Puedo decir que ya soy maratoniano, porque he terminado mi primer maratón. Aunque no haya sido con mucho lustre, pero lo he terminado, y en las peores condiciones en las que se puede debutar en un Maratón.




A pocos segundos para la salida
hacia la gloria

Este Maratón nos ha podido a muchos. No el Maratón en si, sino la maldita temperatura. Una pena para cualquiera, sea debutante o no lo sea. En mi caso, puedo decir tranquilamente que no ha podido conmigo hasta el punto de decir: Esto no lo vuelvo a hacer. No. Repetiré sin dudarlo. Sin fecha. Tal vez no el año que viene, o tal vez sí. El tiempo lo dirá. Pero de lo que no tengo duda es que repetiré la experiencia.

Tengo fuerzas incluso para decir que ha sido maravilloso. Muy emocional, como ya preveía. Por distintos motivos que no vienen al caso, más aún.

Gracias infinitas a todos los apoyos que he encontrado en muchos puntos kilométricos. La alegría inmensa de Celina y Sagra – impagable -, las palabras de Tecolinha antes de empezar la prueba – un tesoro que me guardo -, el encuentro en Cibeles para la foto de familia, el ambiente… el encuentro con Santi Scop en la Puerta del Sol, con foto incluida y un golpe emocional que no dio con mis huesos en el suelo de puro milagro. Tuve un gesto que hizo que me flaquearan las piernas. Por poco no tiré a otro corredor conmigo. Unos metros más adelante, entrando en la calle Mayor me volví, nos dimos la mano, le pedí disculpas, y lejos de estar mosqueado, me sonrió y me animó a seguir adelante. ¡Qué bonito! ¡Qué bien iba entonces! No había más que camaradería por todas partes. Es lo que rodea a este deporte.




Autofoto con el móvil al paso por el
Palacio Real


Inmenso Rafa
La seguridad, la moral, el optimismo
y la fe en uno mismo que puede insuflar
este hombre, no tienen medida
Foto cortesía de Celina. ¡Gracias! :-)

El momento de conjuro con Miguel, el Mister es aparte. Me costó contener las lágrimas hablando con el antes de partir a la línea de salida. No acertaba a decirle hasta qué punto le agradecía haberme preparado como lo ha hecho para colocarme en esa línea de salida durante todo este año.

Emocional es el calificativo más adecuado para este mi primer Maratón. De principio a fin. Y como esperaba, especialmente al final. Me derrumbé literalmente a las puertas del Retiro, en Alfonso XII. Clavé una rodilla en el suelo y me vi necesitado de desahogarme en un par de minutos de llanto infantil. La emoción era muy fuerte. Había muchos motivos. Rafa me lo permitió y lo respetó. Sabía que lo necesitaba. Pasado el momento, me levanté y me puse completamente en sus manos para hacer la entrada más digna posible en Meta. Momento conjura en la puerta de la Gloria, que es como yo la llamo. Nos cogemos las manos y le hago la promesa de no detenerme ni una vez hasta cruzar el arco de la Meta. Cumplí mi promesa.

Y allí, ya en la recta final, la gloria, el último momento emocional, gritos desde el lado derecho, Miguel, Javier, Mónica y Cristina. Os llevé en el corazón hasta la meta. ¡Qué alegría veros aunque fueran sólo unos segundos!

Últimos metros finales, pensamientos para mi hermano Luis, para mi amigo y compañero Francisco Julio, para Germán, para tantos como se han quedado en el camino y no han podido llegar hasta aquí. ¡Qué pocos metros ya para acordarme de tantos! Ahí estaba la meta. Esperándome. Rafa me coge unos metros antes una mano y me la levanta. Así entramos en Meta. ¡Cuánto honor!

Conseguí sonreír para dedicarme a mí mismo el último segundo, el de entrar por el arco final. 4:59 brutos, 4:50 netos. ¿Y qué más da si ha sido maravilloso?





¡Qué alegría verte, Celina!
Foto cortesía de Celina. ¡Gracias! :-)

Y cómo no, mi grito. Pensado mil veces en los últimos meses. Refrescándolo en la Casa de Campo, pensando en él y diciéndome que sólo por soltarlo, tenía que llegar a Meta.

¡¡¡¡ VICTORIA !!!! Se debió de oír hasta en la Puerta de Alcalá. ¡Qué desahogo! Los que iban delante se asustaron.

He llegado. Lo he hecho. Me fundo en un abrazo con Rafa, apenas puedo hablar, se lo digo todo con el abrazo, nos besamos, nos miramos agarrándonos las mejillas. No podía hablar, pero no podía porque, ¡quería decir tantas cosas! Y de nuevo tengo que clavar las rodillas en el suelo para llorar más profundamente. No puedo hacer otra cosa. Otro buen rato de llanto. Pero esta vez con más ganas.

Alguien, creo que de la organización, se acercó preocupado, a preguntar si me pasaba algo. Rafa se lo dijo por mí, yo no podía. “Está emocionado”. Y estaba más que eso. Jodido, baldado, agotado, pero FELIZ. Me abrazó y me dijo: “Si corriendo uno de estos, uno no se emociona, no merece la pena.” Y qué razón tenía.

Y quedaba el último capítulo emocional por pasar. El encuentro con la familia. ¿Qué queréis que os diga? ¿Qué puedo decir que no sepáis? Nuevo derrumbe. Llegaron cinco minutos después de entrar en Meta, se perdieron mi entrada, me perdí entrar en la meta de la mano de Miriam, pero no importa. Estaban allí, mi mujer y mi hija pequeña. Y yo estaba todavía lo suficientemente “blandito” como para desmoronarme de nuevo. Increíble. ¡Nueva llorera! ¡Vaya mañana que me habéis dado todos! ¡No hay quien os aguante!

Sí, puedo decir que ha sido maravilloso, y que sólo por eso lo repetiré. Juan, la víspera por la noche me enviaste un mensaje con un deseo que se cumplió: toqué el cielo con la punta de los dedos. Fue así. Gracias por estar allí para verlo. Gracias por tus empujones morales a lo largo del recorrido. ¿Te vi en todas partes o fue efecto del calor?

Detalles técnicos y cifras, para otro capítulo. Las cosas por orden.

Mi más inmenso y agradecido abrazo para todos por haberme hecho vivir esta experiencia con la intensidad con que la he vivido. Gracias por creer en mí. Vuelvo a repetir que ha sido maravilloso, y vuelvo a decir que lo repetiré. Gracias por hacerlo posible. Gracias por hacer realidad mi sueño. No olvidaré el día de ayer mientras viva.


PD: Hago un par de visitas y salgo a pasear un rato. A ver qué me dicen las piernas. Espero que no se cabreen mucho conmigo.

viernes, 23 de abril de 2010

Pido la palabra

Hace unas dos semanas, harto de ver como rondaban por mi cabeza algunos pensamientos, y lejos de un ordenador donde plasmarlos, con miedo a que se evaporaran en la nada, tomé mi pluma, unos folios y los fui escribiendo uno por uno. Luego no tuve oportunidad de pasarlos al Blog como he hecho ahora. Aunque algunas cosas han quedado desfasadas, las he respetado. Espero no aburriros con ello.

Hacía tiempo que no escribía y me sirvió para reencontrarme con la escritura manual. Lo echaba de menos. Espero poder volver a hacerlo pasado Mapoma. Apenas me ha quedado tiempo para ello en todo este año, y tengo cosas pendientes de terminar.


Hasta el día de hoy, han hablado mis piernas. Me han dicho y enseñado muchas cosas. A veces hasta me han sorprendido gratamente. Pero hoy, hoy voy a ser yo el que hable. Ho me apetece hablar, pero no de números ni de estadísticas ni de balances semanales. Ya habrá tiempo para eso.

Hoy quiero hablar y desahogarme. Hablar de lo que siento y de lo que pienso.

Decía yo días atrás que no voy a ir a Mapoma a enseñarle los dientes. Y hoy me reafirmo en ello. Y no es difícil que lo diga porque, ¿quién soy yo para enseñarle a este maratón ni a ningún otro los dientes? Es el primero que hago. Nada he ganado hasta aquí, salvo a mí mismo, ni nada he demostrado, como no sea que querer es poder.

Hay algo que sí he ganado. Las docenas de amigos que he conocido a lo largo de este último año gracias a esta maravillosa afición.

En un año he pasado de correr 15 ó 20 escasos minutos, que ya me parecían un mundo, o de hacer entrenamientos de andar-correr, a correr dos horas y media continuas. De correr kilómetros más cercanos a los 8 minutos que a los 7, a correr kilómetros de escasos 5 minutos, que cada vez son más frecuentes. He conseguido hacer entrenamientos a una media de 145-150px’, que hace un año eran de no menos de 170-175px’.

A pesar de esto, ¿quién soy yo para enseñarle los dientes a Mapoma?

Me explico. Sé que lo mismo que yo he esperado años para correr Mapoma, Mapoma me ha esperado a mí. Y sé que esta vez no me espera agazapado ni amenazante. Me espera, como un amigo espera a otro. Sonriente, amable y con los brazos abiertos. Veo a Mapoma como un amigo. Es mi paciente amigo. Y a un amigo no se le enseñan los dientes. Se le puede retar, se le puede echar un pulso, pero no enseñarle los dientes.

Quiero entrar en esa arteria de corredores, fundirme en ella, empaparme de la incertidumbre de los que me rodearán, su alegría, el despertar de muchos que como yo, verán ante sí por primera vez 42 kilómetros de un sueño hecho realidad.

Lo termine o no, lo viviré con la intensidad que merece. Me conozco. Sé que se me escapará alguna lágrima que otra. Más al final que al principio. Saludaré a los amigos que conozco y me reencontraré con amigos a los que no veo desde hace mucho tiempo. Amigos a los que había visto en esas circunstancias, pero sin formar parte de ello sino desde el otro lado de la barrera. Con envidia sana, pero envidia al fin y al cabo. Haciendo siempre míos sus éxitos y alegrías.

Hay algo que quiero hacer una vez colocado en la línea de salida, y es saludar a corredores que no conozca, como si los conociera de siempre. Y saludaré especialmente a corredores que como yo, corran Mapoma por primera vez. Lo haré para felicitarles y para desearles toda la suerte del mundo. ¿Es esto una locura transitoria? ¿Es esto una tontería?

Y es que, amigos… esta vez voy a formar parte de ello. Me veo allí ya, y se me eriza la piel y mi espalda es recorrida por un dulce cosquilleo casi indescriptible. Me llega hasta la nuca y vuelve a bajar… y “algo”, creo que un sentimiento, se me aloja en el pecho. “Algo” muy grande. Es felicidad.

Una semana queda. Una semana que estará apretada. Por temas de trabajo la tengo bastante bien para los últimos entrenos. Tengo las mañanas libres, pero quedan cosas por hacer que sin duda la llenarán. La Feria del Corredor, la recogida del dorsal, la comida pre-mapoma que cerraré definitivamente mañana, las últimas compras para reponer geles consumidos en las últimas pruebas, una visita ineludible que tengo que hacer a cierto lugar que Miguel conoce - ¿verdad, Miguel? -.

Por fin voy a vivirlo. Mapoma me espera. Me llama.

Ya habrá tiempo para pensar en mejorar tiempos y en los dichosos promedios con los que tanto nos envenenamos olvidándonos de lo principal que es disfrutar de esto. Yo ahora no puedo presentarme en esta carrera con otras ideas que no sean las de terminarla lo más dignamente posible y vivirlo y disfrutarlo saboreando hasta la última gota. Tal como lo hice en la Carrera del CSIC el año pasado. Mi primera carrera de esta nueva andadura, llenándome los ojos con todo lo que era capaz de ver. Absorbiendo como una esponja cada momento, cada instante, cada situación, antes, durante y después de la carrera.

Sé lo que llevo en mis piernas y no es poco. Es como mínimo la garantía de que puedo hacerlo. Nunca había estado como estoy ahora mismo, ni sabía todo lo que ahora sé. Mis piernas me hablan de confianza, de esperanza, de que creen en mí. Juntos, y con un buen diálogo, podemos llegar tan lejos como queramos. Nos conocemos, nos entendemos. Hemos dialogado mucho en estas últimas semanas. Nos hemos probado, nos hemos retado y hemos mantenido bonitos duelos en los que hemos aprendido a querernos. Sabemos lo que queremos.


Haré lo posible por no olvidar mis tres premisas principales:

1- El suelo, es sólo suelo tenga la inclinación que tenga.

2- Las cuestas, por largas que sean, siempre se acaban.

3- Cabeza, cabeza, cabeza. (Esta premisa es del Mister, pero me la quedo. La hago mía.)

Y no me cuesta decir...

Mapoma, te quiero. Voy a ti seguro, pero humilde.

Mister, Maestro, te quiero. Te debo tanto...

Amigos, os quiero. Del primero al último que he conocido, inigualables.

Gracias es poco, pero gracias.



miércoles, 14 de abril de 2010

Oiga, caballero, ¿qué hora tiene?

- ¡¡¡¡Menos diez!!!!
Lento pero implacable, cadencioso, inexorable, el tiempo vuela, se derrama, se pierde, se evapora, pasa… y… la fecha se acerca cada vez más.

En esta primavera que se niega a quitarse la bufanda de invierno y se viste de lluvias otoñales para aguar los entrenamientos que no me aguó en el invierno – apenas me mojé entonces -, las horas pasan y en pocas más dejaremos de ver dos dígitos en la cuenta atrás.

Entonces sí que va a parecer la cuenta atrás, pero la de los últimos diez segundos antes de la salida de Mapoma. 10, 9, 8, 7, 6, 5… ¡Y eso sí que me altera el pulso! Habiendo vivido parte de lo emocionante que es entrar en la meta del Retiro, me hago sólo una ligera idea de lo que debe ser el día 25. Amigos, se me puso la carne de gallina.

Mientras tanto, aquí estamos, que no es poco. Completando esta penúltima semana. Viendo con agradable sorpresa los numerosos resortes que se han activado en mi cuerpo y sobre todo en mis piernas. Me encuentro con cosas que me eran ajenas hasta la fecha. Pulsaciones insospechadas a ritmos que no conocía. Me siento fresco, ligero. Las piernas me hablan. Y sólo me dicen cosas buenas.
Se lo dije a Miguel el Domingo: oxigenado. Muy oxigenado. Muy capaz. Esto es agradable.

Esto marcha.
Ojo al detalle.

lunes, 12 de abril de 2010

Ayer, una fiesta truncada, y hoy... pienso y pienso y pienso...




Sí, hoy pienso y pienso muchas cosas. Pienso en esas familias, en esos padres...

Hace unos minutos he leído la magnífica entrada de Jan (Pienso), salida desde muy dentro. Deslavazada dice él. Ni mucho menos lo es. Son montones de cosas las que todos querríamos decir en momentos así. ¡Montones! Y no siempre pueden salir en el orden deseado. Vas para delante, para atrás... pero es que así es como dan vueltas estas cosas en nuestras cabezas, Jan.
Sin orden ni concierto.

Pero se te entiende perfectamente, Jan. Perfectamente. Y se te comprende. Por lo menos nosotros sí.

Sin ánimo de imitar la entrada de Jan, quiero plasmar aquí lo que ya le he dicho en su magistral entrada. Perdona si casi te copio el título.

Querido Jan...

Somos muchos a estas horas dándole vueltas a tus mismos pensamientos. Yo los tengo y no me los quito de encima ni con agua hirviendo. Es un runrun contínuo. A mí algo así, hace tiempo llegó a pararme más de seis meses en los que aparqué las zapas. Como lo digo. Me paró en seco.

Esta vez, a dos semanas de Mapoma, entre esos pensamientos hay uno más. Es el de seguir adelante. Si hay algo contra lo que no se puede luchar es contra el destino que todos tenemos escrito. Esta es mi convicción. ¿Puede sonar a locura? ¿Soy egoista? Lo admito, puede ser que sí. Pero de momento, esto también me mantiene vivo. Y me llena, y me permite creer más en mí, y querer más a los demás, y muchas más cosas.

Simplemente, esto forma parte de mí. De mi existencia. De mi vida. Ayer, se me puso la carne de gallina entrando en el Retiro. Lo juro. El 25 de Abril quiero sentir algo más que eso. Y sé que lo sentiré. Me conozco.

Quiero, me aferro con uñas y dientes al pensamiento de que mi destino es lograr correr este maratón y triunfar. Si no lo hago así, no saldría ni a entrenar. Mi familia aún no sabe nada de todo lo que sucedió ayer y el Sábado. Por mí no, por lo menos. Supongo que no tardarán en enterarse. Veremos.

Jan, vuelvo a decirte:

Un abrazo, compañero. Sobreponte a esto. Todos debemos hacerlo.
Jan, Tania, Tecolinha, amigos todos, Mapoma nos espera. No puede portarse mal con nosotros.

PD: Sería de desear que la organización de Mapoma 2010 guardara un minuto de silencio por estas dos sentidas pérdidas el próximo 25 de Abril. No me cabe duda de que se hará así. De nuevo desde aquí y desde mi corazón de atleta, mi más sincero y sentido pésame a las familias y los amigos de nuestros amigos y compañeros de afición. Mi respeto y mi admiración por ellos. Descansen en paz.

¡A Mapoma por ellos! Seguro que estaba en los planes de Alberto hacerlo.

Quienes quieran enviar un mensaje de condolencia a familia y amigos de Alberto Ceballos Quesada, puede hacerlo aquí: http://www.rememori.com/161784:alberto_ceballos_quesada

lunes, 5 de abril de 2010

Echando la vista atrás... ( 1 )

Noa esperaba como yo el momento de retomar

las zapatillas y lanzarme a trotar.

Las vigilaba, me las traía, las miraba, me miraba,

yo tonteaba con ellas... indeciso...





5 de Abril de 2009
Medio Maratón de Madrid 2009

¡ Genial, Genial, Genial !
No puedo calificar de otra forma la jornada que he pasado hoy junto al amigo Oscar.
35 Kilómetros en bici en total. 21 de ellos en la carrera y los otros 14 en la ida desde casa a la linea de salida y luego desde la meta hasta casa de regreso. La carrera una auténtica fiesta. Maravilloso.

Por entonces, ni soñaba que un año después yo sería parte protegonista de este Medio Maratón.






15 de Abril de 2009
20 minutos para retomar el camino


Ni mi cabeza, ni mi cuerpo ni mis piernas podían aguantar más.
Ayer retomé las zapatillas para hacer 20 minutos de trote suave y tranquilo por el barrio que me supieron a gloria.
Apenas serían unos 3 klm. pero fueron suficientes para paladear unas zancadas que me supieron a miel. Había ganas. Muchas ganas.
Basta ya de decir "voy a hacer..." o "mañana..." ¡No! ¡Ya basta! Se terminaron las palabras. A partir de ahora, hechos. Los hechos serán los que canten desde ahora.


Toda una declaración de intenciones. Así empezaron mis primeros trotes cochineros de anda-camina-trota, anda-camina-trota... Minutos en llano preferentemente sin otro objetivo que acumular tiempo en las piernas.

Todo esto, mucho antes de ponerme de lleno en las manos de Miguel, que apareció para comenzar a darme sus primeros consejos.

Empapado del ambiente vivido en el Medio Maratón de Madrid días antes, todo esto resultaba hasta hermoso. Acompañado en los primeros días por mi mujer y mi hija pequeña...

26 de Abril de 2009
Maratón Popular de Madrid.

Fueron unos 60 kilómetros de bici siguiendo la carrera. No al pie de la misma sino por las aceras y dando grandes rodeos en ocasiones. Por orden Municipal no me fue posible seguirla como seguí el Medio Maratón tres semanas antes.
No llegué a escribir la crónica. Por medio anduvo la pérdida de mi fiel Noa y eso me desequilibró un poco.
Tampoco imaginaba que de verdad estaría donde estoy a día de hoy. Acariciando la posibilidad de correr Mapoma, más que soñando con ella.

Pero no olvidemos que los sueños no dejan de ser sólo eso, sueños...

Mi amigo Emilio Comunero del GGM.
Había comenzado sin yo saberlo del todo,
una cuenta atrás.

miércoles, 17 de marzo de 2010

40 días y 39 noches

40 días y 39 noches…

Es lo que queda para Mapoma 2010. Ahora algo menos, porque esto mismo quería haberlo escrito ayer.
¡Cómo va el contador! Va a un ritmo vertiginoso. Ya no son 300 días, ni 200, ni 100… Ni siquiera 50. No, 39. Pocos más de los que tiene un mes normal.

Y si nos empeñamos en reducirlo, eso son apenas unas horas. ¿O no?
Ahora es cuando vienen las dudas, los nervios, los “y si…” Poco a poco irán aflorando cosas que hasta ahora no habíamos visto. Cosas en las que no habíamos reparado.

Es ahora cuando nos vienen ciertas obsesiones. Ciertos miedos que antes no teníamos. Hablo naturalmente de los que estamos por estrenarnos en esta distancia. Y sé que incluso los veteranos, por muchos maratones que hayan corrido. Pero estoy seguro de una cosa, ningún maratón es como el primero. Ni siquiera ese en el que consigues bajar tu marca personal. El primero, es especial. Tiene que ser inolvidable.

Hasta ahora no he estado nervioso ni inquieto, pero el otro día corriendo por Arturo Soria, en alguno de mis mejores tramos, se me puso la carne de gallina imaginándome en Mapoma a ese mismo tren o con esa misma entereza. Ojo, no digo que vaya a ir a Mapoma a volar. Yo no puedo volar 42 kilómetros. Puedo volar como mucho durante los 21 de una media, pero nunca durante 42. Al menos de momento.

¡Y esto no es poco! Comparado con lo que tenía en mis piernas hace casi once meses, el balance no puede ser más positivo. Y ojo también a lo que yo llamo volar. Eso a mi nivel es ir durante tramos más o menos largos a 5:30 – 5:40. Esto hasta hace menos de un mes no lo había descubierto. Me cuesta menos llevar ritmos sostenidos a esa velocidad sin que el pulso se desboque exageradamente. Esto para mí ya es suficiente para permitirme ciertos lujos. Creo que más o menos ya sé regular mis fuerzas y administrarlas. Lo que espero es demostrarlo a la hora de la verdad, y que precisamente ese día se combine todo de forma que sea el día bueno.

Y en esto incluyo al maldito flato, que me tiene a mal traer. Me está maltratando mucho. Cuando consigo dejarlo en casa al salir a entrenar soy feliz, pero cuando aparece como un Miura rabioso como me pasó anoche, entonces me amarga el entreno. Tuve que irme para casa sin hacer los deberes. Imposible. Ni al trote más cochinero me dejaba en paz. Primera vez que abandono un entrenamiento. Y esta máñana, la segunda. Me ha amargado más aún. Si supiera que esto tiene remedio... No quiero obsesionarme con ello porque sé que eso es como llamar a la puerta y decirle que entre.

Quiero ir a Mapoma a vivirlo, a empaparme de él. Sé que la Media de Madrid, en buena medida contribuirá a ello. También se me pone la carne de gallina imaginándome, "viéndome" en la línea de salida en Colon el 25 de Abril.

39 días… Increíble.

jueves, 4 de marzo de 2010

Sesión, que no entrenamiento.


Sesión del 2 de Febrero


Sesión de ayer Miércoles.

Que nadie se lleve a engaño. Vista la gráfica está claro que no es un entrenamiento normal. Ahora lo explico todo...

Terribles mis visitas al dentista. Terribles. Y lo que me queda...
Esta fue mi sesión de ayer a las 11:00 de la mañana. Una hora y 8 minutos. Más de cuarenta minutos para la extracción de una pieza que no se dejaba coger de ninguna manera. Y mi dentista - que también es runner para más señas -, es de lo mejorcito que hay. No tengo ninguna queja de ella. Bastante hace con aguantar mis ataques de ansiedad. Y eso que tomo calmantes antes de cada sesión.

Terndríais que haberme visto hace un mes en una de las primeras citas. El pulso que se refleja de las 220px' no es real tampoco, pero las 170px' sí que las ví en algún momento. Escalofriós, tiritonas incontrolables. Qué temblores... Arriba del todo está la gráfica de ese día.

Lo del dentista desde pequeño es superior a mí. Arrastro un trauma infantil muy severo por culpa de repetidas malas experiencias con ellos que me dejaron marcado para siempre.
Sin embargo Nuria, a quien desde aqui saludo, y a su ayudante, Gema, les tengo mucho que agradecer. Se están portando conmigo como unas benditas. ¡Paciencia tienen!

Alguno dirá: ¿Y vas al dentista con el pulsómetro puesto? Pies sí. Mi curiosidad sobre cómo reacciona mi cuerpo en situaciones como esta va muy lejos, ya lo véis.

Sentado en el sillón de la consulta trato de distraer mi mente mientras mi boca es hurgada...


... pensando en mis circuitos matutinos alrededor
de mi lugar de trabajo...



...en la Primavera que se acerca...


... en un ganso subido a la bici de su hija...



... en el reconstituyente de la trotada del Domingo
por Arturo Soria...


... en la cara que estará poniendo Jan al ver
este reconstituyente... (Jajajajaja...)


... en mi nuevo juguete para tiradas largas
estrenado el Domingo pasado con buena nota...
(Aunque necesita alguna mejora)

En fin, la doctora y yo hemos llegado a un acuerdo. Como corredora que es me entiende y hemos pactado una tregua hasta pasado Mapoma. Entonces, volveremos al ataque con lo que queda que no es poco.

Por cierto, teniendo en cuenta que la sesión de Febrero era sólo una extracción y que la de ayer fueron cuatro, creo que la mejoría es considerable, ¿no?


52 días para Mapoma 2010.
9 días para la III Kedada Bloguera.

viernes, 19 de febrero de 2010

Correr x correr

Lazo de verde esperanza
  1. por el restablecimiento de la madre de mi amigo y compañero Jan.
  2. por la pronta mejoría en las lesiones que aquejan a mis amigos.
  3. por que su protección caiga sobre los que me acompañarán en Mapoma.
  4. por que su protección caiga sobre los que tienen la ilusión de vivir este sueño y puedan vivirlo sin contratiempos.
Ayer fue curioso que Tecolinha comentara algo en la anterior entrada, que más tarde terminó sucediendo. Eso sin saberlo ella y mucho menos sin saberlo ni haberlo planeado yo.

Tecolinha hablaba de la hora de publicación de la mi entrada. Tengo que decir que la hora es real. Ayer me levanté media hora antes de publicar esa entrada. Tenía ya el borrador preparado y sólo tenía que pulirlo. Me levanté a las 03:45 y publiqué a las 4:35. A eso de las 05:00 ya estaba duchado y desayunado. Zumo de naranja natural, dos tostadas con mermelada, un par de magdalenas y un buen tazón de colacao espesito como a mí me gusta.

Tecolinha hablaba de que saliera a correr cuando pudiera, y a las 05:30 de la mañana ya lo estaba haciendo. Se corre fenomenal a esa hora. Parece que hace frío, pero sabéis lo que pasa. A los 10 minutos de ponerte a ello, el frío no existe. El tiempo tampoco. Ni las distancias existen. Todo cobra otra dimensión.

Desde que me levanté noté que el cuerpo me pedía guerra, pero no quería dejar de publicar esa entrada que explica muchas cosas porque después, no estaba muy seguro de poder hacerlo. Y ya eran muchos días sin dar señales de vida. De modo que le di prioridad a eso. Con ello se me fue un tiempo. Cuando me planté en la puerta del trabajo, eran las 5:25 de la mañana. Me apetecía correr una barbaridad, pero no había tiempo suficiente para una sesión de una hora siquiera. Así que me dije: “Vamos a correr por correr. Lo que de tiempo.” Y me puse a correr. Iba preparado para ello, zapatillas, chándal… Me puse a correr porque sí, sin ataduras de pulsaciones. 5:30 de la mañana. Tampoco buscando hacer ninguna barbaridad. Sólo correr y disfrutar corriendo.

Por la tarde me tocaban series de 3x1000 en cuesta. Eso ya sería otro cantar. ¡Y de verdad que lo fue!
Salía de trabajar a las 14:30. Sólo 8 horas de turno corto que saben a gloria de vez en cuando en mi trabajo.

Aunque activé los pulsímetros que no quisieron funcionar. Ninguno de los dos. Los dos marcaban cero. Ni me preocupé. Debieron pensar como yo. Debieron decir: “¡Corre por correr y olvídate de nosotros!”. Al menos el Polar 400 me marcó la distancia recorrida. Poca cosa, algo más de 6 K. ¡Pero qué 6 K! 40 minutos eligiendo por donde quería ir. ¿Esa cuesta? ¡A por esa cuesta! ¿Hasta la esquina? No, mejor hasta el final de la calle y bajamos por Alcalá… Los kilómetros pasando, el asfalto rodando bajo mis pies. Ningún frío. Las calles casi sin poner. Ningún objetivo en este rodaje. No lo tomo ni siquiera como un entrenamiento. Es… un homenaje, un premio a mis piernas.

¡Y corrí por correr! ¡Placer absoluto!

A las 6:10 estaba en la puerta de mi centro de trabajo. Tenía el tiempo justo de asearme y cambiarme. Novedad en mi trabajo: la semana que viene empiezo a poder usar las duchas. Ya lo tengo todo preparado. Toallas, gel, mudas… ¡Tengo duchas con agua caliente! Organizándome bien, puedo rodar antes de entrar a trabajar y dejar un margen para el tiempo de la ducha.

¡Qué bueno es correr por correr! Pero vaya parrafada para contar que he corrido 40 minutos sin objetivo alguno. Bueno, uno sí, disfrutar con lo que ya hago como el que se rasca la nariz.

Y por último, ahora me planteo la duda de si lo que hice ayer fue una doble sesión. No soy partidario de ellas, pero creo que siendo tan poco serio este paseo que he contado a una media de 6:32, le pido perdón al Mister si es que esto se puede considerar como una doble sesión.

65 días para Mapoma 2010
Ni 24 horas para la 2ª Kedada Bloguera en El Pardo.

jueves, 18 de febrero de 2010

Flaquezas


Atípico mes este de Febrero para mí. Atípico en comparación a lo que ha sido este Blog y está siendo ahora mismo. ¡Y menos mal que es mes cortito de 28 días con cuatro semanas perfectamente cuadradas de Lunes a Domingo!

La semana del 1 al 7 de Febrero, estaba deseando que terminara y empezara la del 8 al 14. Fue la semana de los juegos malabares. Semana en la que me tuve que saltar una sesión en beneficio de las de calidad. La cosa no mejoró con la siguiente. En la del 8 al 14 deseé que empezara la del 15 al 21.Y ahora mismo, a día de hoy, lo que estoy deseando es que Febrero termine de una vez. No ya esta semana, sino el mes entero y que llegue Marzo con sus competiciones y un mejor tiempo que el que estamos teniendo. Y con una mejor sincronización entre el tiempo disponible y el tiempo necesario para un entrenamiento que va siendo cada vez más exigente pero igualmente necesario.

Sí, esta semana puede que también tenga que sacrificar uno de los rodajes de una hora. Parece una tontería pero incluso para una sesión de una hora me falta tiempo. Por lo menos tengo ahora dos turnos cortos de 8 horas de trabajo gracias a los que podré salvar los rodajes de calidad. Algo es algo.

Otra vez vuelvo a ver peligrar la mínima preparación necesaria para Mapoma. El Jefe por unas cosas y yo por otras vemos escorarse el navío que nos lleve a Colón el 25 de Abril. Esto no dejo que me preocupe más de lo necesario, pero me escuece un pelín, ¿qué queréis que os diga?

No hay más que ver el silencio de mi Blog. Su silencio es mi silencio. Y no porque no tenga nada que contar, sino por que no tengo tiempo para contarlo. O tal vez no quiera contar lo que no quiero contar, ni empezar diciendo eso de “hoy no he podido…”, hoy tampoco he podido…”. Esta semana también me estoy viendo hacer juegos malabares para salvar el calendario de sesiones de la semana 7.

Pero ahí sigo. En la lucha. Mi mentalidad de candidato a maratoniano y de fondista se mantiene fuerte. Y todavía puedo agradecer que las lesiones me siguen respetando, que no es poco. Eso también me permite no poder quejarme más de lo necesario. Ahí sigo, acumulando kilómetros en silencio. A la chita callando..En la soledad del corredor de fondo, quiero ser positivo y ver esto como algo transitorio y momentáneo.

Pero… de todas formas... si alguien ve pasar al mes de Marzo por ahí, por favor, que le diga que empiece. Mientras mi cuerpo aguante como está aguantando, podré recibirle con los brazos abiertos y las piernas dispuestas para lo que me toque afrontar.

Salud y saludos para todos.



miércoles, 10 de febrero de 2010

Hoy he aprendido... (II)

He aprendido a resistir cuando digo “resistiré”. Por duros que sean los entrenamientos, por duras que sean las cuestas, por duro que sea aguantar el ritmo alto en los momentos intensos. Por mucho agua que caiga cuando estoy entrenando con lluvia. Por mucho que se me peguen los parpados al despertar y el cuerpo a las sábanas. Esto, si es para ir a trabajar, como si es para salir a entrenar antes de ir a trabajar. Incluso creo que trabajo de otra forma cuando entro después de una de mis sesiones matinales.

He aprendido a quitarme de encima el “miedo escénico” de los momentos previos a una carrera. De esto hace ya tiempo, no es de ahora, pero en Getafe, la última que corrí, me di más cuenta que nunca. Antes no podía con eso. Me entraba una flojera de piernas increíble. Como si las carreras enteras fueran una cuesta desde la misma línea de salida hasta la meta.

Ahora me enfrento a ellas con descaro, con desparpajo, hablándoles de tú. Ahora son ellas las que me temen a mí. Esto no fue fácil. Era un miedo insuperable que ya está superado.

He aprendido a no temblar cuando en mi recorrido se me cruza una cuesta. “Es suelo” – me digo -. “Es sólo suelo” – pienso para mí mismo -. “Más o menos inclinado, pero sólo es suelo. Todo el recorrido es sólo suelo”.

He aprendido a encontrar el punto justo en que tras una cuesta consigo recuperarme y darme cuenta de que puedo con el resto igual que he podido con la cuesta de turno, y entonces ver que las cosas están igual de bien que antes de atacarla. Entonces veo que puedo avivar el paso de nuevo e incluso ir a un poquito más. Entonces veo que todo sigue bien. Que pueden seguir viniendo kilómetros por delante, que aquí estoy yo para aniquilarlos.

He aprendido a oir a mi cuerpo y a mis piernas pedirme más. Esto es al día siguiente de un entreno por duro que haya sido. Al terminar de entrenar me siento vital, pero al día siguiente, es más que eso. Siento mi cuerpo y mis piernas fuertes, alegres, intactas, con ganas de más guerra.

He aprendido a querer a la calle Miguel Hernández. Siempre dije que esta calle me podía enseñar muchas cosas. ¡Y vaya que si lo ha hecho! Me ha enseñado quién soy y lo que soy en este momento. Esta calle ya no me bloquea ni me asusta. Al revés, ahora siento que me empuja. Me da más que me quita.
Me quita el aliento, pero me da la vida, me da fuerzas y ganas para volver a vernos en la siguiente sesión. Me premia. Creo que hasta me aplaude cuando llego.

Y siempre hago lo mismo. Llego a esa calle, me siento unos minutos en un banco del paseo. Desato los cordones de las zapatillas y los vuelvo a atar con parsimonia, ajustando y centrando las lengüetas, recreándome en el ritual. Respiro hondo y miro con cariño - ¿por qué no decirlo? -, ese carril bici a un lado y a otro. El estanque, los árboles, la hierba, las lavanderas que cada vez abundan más por allí. Y siento que la calle también me mira a mí. Y nos sonreímos, y nos guiñamos el ojo. “Trátame bien” – la digo -. “Venga, sube que te llevo” – me contesta. Activo el crono, empiezo a trotar suavemente. El frescor de la mañana acaricia mi rostro y mis zapatillas besan el suelo. Me siento bien, pleno, fuerte, confiado, vivo. Me espera un 2x1000 en subida.

A día de hoy, siento ese “the flow” – ese “the flow” del que tanto hemos hablado -, más que nunca corriendo por mis venas. Creo que todo es posible.

Miguel, gracias. En la vida me he visto así como corredor de fondo.

Amigos, me pusisteis un nudo en la garganta con vuestros comentarios en la anterior entrada. Disculpadme por no responder a ellos. Si puedo lo haré. Dispongo del tiempo justo para contaros lo que aquí cuento y muy poco sobre mis entrenos, pero sigo en la batalla. Sigo adelante. En silencio. Sin hacer ruido. Y ahora quería compartir mis sensaciones.

Besos y abrazos a repartir.

lunes, 8 de febrero de 2010

Hoy he aprendido...


Nunca te acostarás sin saber una cosa más.

Esta es otra de las muchas frases que me llevan a recordar a mi padre. La empleaba a menudo. Tan cierta como lapidaria, aplicándola al entrenamiento que llevo hasta la fecha en todos estos meses, como preparación para Mapoma 2010, tengo que decir que son muchas, infinidad de cosas las que llevo aprendidas. Y muchas más las que quedan por aprender. Eso también me estimula.

He aprendido a tener paciencia con los kilómetros lentos de los entrenamientos bajos de pulsaciones. Son así y así hay que tomarlos.

He aprendido a subir cuestas con la técnica de braceo que Miguel me enseñó. He aprendido que de esta forma son menos pesadas y menos cuestas.

He aprendido que las cuestas, por empinadas que sean, siempre se acaban.

He aprendido a entender que cada entrenamiento, cada sesión, está hecha para lo que está hecha, y que si hay que sufrir pues se sufre. Lo que nos aportan para cuando no toca sufrir es muchísimo y muy positivo.

He aprendido a correr botella en mano los rodajes largos teniendo la seguridad de que voy a poder echar un trago si lo necesito. Ya no me incomoda la botella en mano. Otra cosa es beber. Me sigue costando, pero ya algo menos. Tengo que probar uno de esos cinturones portabotellas a ver qué grado de incomodidad tienen. Si no es mucho, y me puedo acostumbrar a él como me dijo Tania, lo usaré.

He aprendido a conocerme, a creer en mí y en mis posibilidades. El momento que estoy viviendo en cuanto a lo deportivo, a mi estado de forma siempre lo vi como algo lejano e inalcanzable. En el rodaje de 95 minutos que hice el otro día, disfruté como un poseso. Veía que los kilómetros caían, que el tiempo pasaba, y que yo seguía firme y entero. Me dio hasta pena terminar el rodaje. Hubiera estado corriendo más tiempo.

En el rodaje de ayer de 90’ igual. Ambos recorriendo las calles Fuente Carrantona y García Noblejas. Incluyendo cuestas como la de la calle que antes se llamaba Calle Albasanz. Ahora le han cambiado las placas y se llama Calle de las cuestas de Jan. Para quienes no sepan o no recuerden el motivo, les dejo este enlace con el que saldrán de toda duda:

Un día maravilloso - Corriendo se llega lejos - Jan

Es en estos rodajes prolongados en los que yo realmente disfruto. Aquí es donde yo me siento volar. Y no lo digo por la velocidad – que no la tengo -, sino porque me siento libre, vivo, fuerte, capaz, dueño de la situación… Es en estos rodajes en los que inevitablemente me acuerdo de los amigos Manuel Binoy, o de Carles Aguilar, o de los que con ellos suelen trotar esas kilometradas de entre hora y media a dos horas. Es cuando me doy cuenta de las muchas ganas que tenía de que llegara este momento para poder hacer lo mismo. Es cuando me doy cuenta de lo lejos que quedó aquella hora de rodaje continuo que yo veía como una frontera.

He aprendido a quererme más. A querer más a cuantos comparten lo que a mí me gusta.

He aprendido a correr erguido. Sin mirarme los pies. Ni siquiera en las cuestas. Es bueno hacer hincapié en llevar esta postura. El aire entra mejor en los pulmones. Entra más y mejor. Conviene recordarlo.

He aprendido a querer más a mis piernas por darme las alegrías que me dan cuando se las pido. Alegran el ritmo cuando se lo pido, e incluso a veces me sorprenden llevando el ritmo que no esperaba poder llevar.

He aprendido a sacar más partido en los descensos. Antes me dejaba llevar por una inercia gratificante pero poco productiva. Esto ayuda a limar segundos que luego aumentan la satisfacción de unos buenos promedios por kilómetro.

Y hay una cosa de la que estoy verdaderamente orgulloso de haber aprendido. Y es lo mucho que he aprendido hasta la fecha de los mejores, que sois todos y cada uno de vosotros. En lo deportivo, en lo humano y en lo personal. Los mejores.

Son muchas más las cosas que he aprendido. Me dejo muchas de ellas en el aire, pero baste con estas para decir que esto se llama progreso. Y que mientras haya progreso, todo irá bien. Incluso a mejor. Eso es bueno. Es lo que uno busca.

Sí, amo este deporte.

PD. Rafa (Canalillo Garden), este discursito va por ti, amigo.

76 días para Mapoma 2010.

2 semanas para la 2ª Kedada Bloguera.

sábado, 6 de febrero de 2010

En la cuerda floja - (Respondiendo)


Amigos, aunque ya he respondido en la entrada anterior, traslado mi respuesta aquí y os la dejo a la vista...


Lo primero de todo, agradeceros vuestros comentarios como siempre.

Respondo contestando a mi socio Crusti. Un buen amigo donde los haya.

No es miedo exactamente lo que le tengo a Mapoma. Le tengo el respeto que merece que no es poco.

Si le tengo miedo a algo, es a tener que tirar la toalla por no llevar los entrenamientos como deben ser para esta cita.

Los equilibrios que he tenido que hacer esta semana cambiando las sesiones día tras día, por imprevistos, sacrificando una sesión incluso, intentando salvar las sesiones importantes, ha supuesto un esfuerzo mayúsculo y en ocasiones agobiante.

Ese es mi miedo. Si en adelante tiene que ser como ha sido esta semana, tendré que desistir del intento. Y no es eso lo que más quiero precisamente. Pero me cabrea un poco.

Tendría que reconocer que no alcanzo un nivel mínimo de preparación para Mapoma. Y me dolería. Si físicamente no pudiera con ello, lo asumiría y punto, pero si es por que no puedo dedicarle el tiempo que requiere, entonces ya no sería tan fácil de digerir.

Abrazos para todos.
78 días para Mapoma 2010.

viernes, 5 de febrero de 2010

En la cuerda floja




Haciendo piruetas en el aire. En la cuerda floja.






Haciendo equilibrios imposibles. Luchando.






Luchando contra olas de problemas y contrariedades que se presentan y se cruzan en el camino de una rutina que sobre el papel parece fiable, posible y segura.







Luchando contra viento y marea. Tratando de evitar un naufragio que a veces parece inminente.






Luchando para evitar chocar contra unas rocas que parecen esperarme con los brazos abiertos.
Pero ahí estoy, ahí sigo. Vivo y luchando. Y mientras hay vida, hay esperanza.
79 días para Mapoma 2010.

miércoles, 20 de enero de 2010

Germán Bravo Boyero, descansa en Paz

Germán Bravo Boyero
Este es hoy el nombre.
Descansa en Paz.

¡Ay, Rafa! Que por fuerza he tenido que acordarme de ti hoy…
Mister, Jaime… de todos. De todos me he acordado hoy. Y no es “acordarme” la palabra exacta porque no es que me acuerde de todos mis amigos de esta afición que nos une. No lo es porque en todo momento os tengo y os llevo presentes, perro a más de uno hubiera querido tener cerca hoy.

Me ha tocado noche de velatorio. Empieza el año como terminó el anterior. Esto se ha convertido en una rutina detestable e incomprensible. Ni veinte días han transcurrido del nuevo año y ya estamos igual que el año pasado que tanto deseaba que terminara.

Sí amigos. La dama negra se ha vuelto a pasear muy de cerca otra vez. Y como decía el año pasado en alguna entrada, “ y van…”.
Se mezclan tantas cosas, tantos pensamientos extraños y contradictorios en mi cabeza ahora mismo que no sé por dónde empezar. Sólo sé que en cuestión de unas horas se me han roto los esquemas por completo. Cuando te toca encararte con cosas que escapan a toda razón y a toda lógica razonable… sientes que todo se desmorona. Todo se desarma, cuesta encontrar algo, un atisbo de cordura o conformidad a la que agarrarse y seguir adelante. Y lo intentas, pero sientes también que el miedo te atenaza y te hace sopesar las cosas, los sueños, los ideales, las metas. Sopesar si merecen la pena ciertas cosas a cambio del riesgo de perderlo todo.

Escribo todo esto desde el corazón y según me sale. Puede ser que en algún momento no se me entienda, pero es que estoy roto.

Sí, estoy roto. Hoy mi cabeza no va a ir bien. Suele pasar cuando lo injusto, lo que uno considera injusto, y lo irrazonable le toca a uno tan de cerca. Y es que esto es indigerible.

A cinco días de Getafe y a prácticamente 3 meses de Mapoma, ahora mismo no sé qué hacer. En algunas horas lo sabré. Ahora mismo no lo sé. No sé qué está bien ni qué está mal. No sé qué debería hacer o si debería hacer algo. He perdido el norte y el equilibrio. Necesitaré tiempo para recuperarlo. Imagino situaciones y cosas que irremediablemente extrapolo a mí mismo y no son agradables.

¿Todo esto por qué? Un nombre. A algunos tal vez no les diga nada. A otros puede que les suene. Sé que a Jaime le va a sonar. Germán Bravo Boyero. Aventajado atleta popular del Club Fondistas de Móstoles, falleció el Lunes a eso de las tres de la tarde cuando salía a entrenar con su amigo – creo no equivocarme – Carlos Hurtado. Ambos, uña y carne en multitud de carreras populares. Carlos, discúlpame, no he podido saludarte en el velatorio. He sido incapaz. No me conoces. Yo te he reconocido viendo las fotos de vuestro Blog. Espero tener alguna ocasión en que poder hacerlo.

Y como digo, todo esto me ha tocado de cerca porque era primo de mi mujer. Cuando me lo ha dicho esta tarde Isabel se me ha ido el alma a los pies como podréis comprender. Decir que la noticia sonó como un cañonazo en mis oídos, es poco. Y más al saber el cómo, más aún. Acababa de salir su casa para la cita habitual con Carlos. Apenas 800 metros le separaban del punto de encuentro. En palabras de su mujer, no llegó ni a la mitad. La maldita dama negra lo estaba esperando implacable. Como tantas veces viene siendo habitual, fulminante. No dio tiempo de hacer nada. Nada se pudo hacer por recuperarle.

49 años, dos hijas de 10 y 14 y una mujer, ahora viuda destrozada, que no entienden nada. Nadie entiende nada. Nadie se lo explica. Nadie.

La edad, las circunstancias, las similitudes, la situación, son todo ahora una mezcla confusa que me aporrea el cerebro.

Intentando buscar información de Germán, he encontrado muchas cosas. Entre otras, un historial atlético envidiable. Era un corredor popular habitual de muchos años de experiencia. Muchas carreras disputadas en muchos rincones. Un corredor aventajado con marcas de las que son de admirar. Dejo aquí sólo algunas muestras, incluyendo su última carrera disputada el pasado fin de semana en Tres Cantos. Repito, es sólo una pequeña muestra. Su historial está jalonado de numerosísimas carreras a través del paso de los años.

Medio Maratón Fuenlabrada 2002 1:31:58
Medio Maratón Fuenlabrada 2005 1:35:17
Mapoma 2002 3:27:05
Mapoma 2003 3:15:46
Mapoma 2006 3:15:00
La Caixa- Aluche 2008 39:46
Maratón de Zaragoza 2008 3:21:45
Maratón de Sevilla 2009 3:12:16
100 klm/24h 2009
Maratón de Zaragoza 2009 3:14:30
Tres Cantos - 11 de Enero - 1:02:30

En esta búsqueda de información, he encontrado un comentario en el Blog del Club de Fondistas de Móstoles firmado por nuestro amigo Jaime Navarrete. Por eso decía que tal vez él le conozca e incluso haya corrido en algún sitio con él. Corrió también la última San Silvestre Vallecana. Era un corredor muy activo por lo que he podido encontrar sobre él.

Ahora sólo me queda decir algo que me pasó hace casi dos años. Recordaréis que en Mapoma 2008 falleció una mujer. Se llamaba Najat Tijani. Corredora experimentada. Falleció dos días después de la carrera. Aquello me impresionó. Fui a ver ese Maratón con mi hija Miriam. No vimos su desfallecimiento en plena carrera por pura casualidad. Estábamos por la zona en que ocurrió. Esto fue en Abril. Ya digo que me impresionó. Pero no había hecho más que empezar 2009, y el 11 de Enero, falleció Luis Javier Colmenarejo. Otro importante corredor popular del Club Menorca. Muy conocido, experimentado en mil batallas. Lo mismo. Igual de fulminante. Esto, terminó de marcarme hasta el punto de dejarlo todo. Colgué las zapatillas definitivamente. El miedo me atenazó por completo. Ya lo venía arrastrando de más atrás porque entre Najat Tijani y Luis Javier Colmenarejo, hubo un par de fallecimientos más en parecidas circunstancias. Pero lo Luis Javier, de quien ya había leído cosas, no sé qué fibra me tocó que colgué las zapatillas hasta Mapoma 2009 en que me animé a seguirlo en bicicleta. Ahí me reenganché de nuevo. Hasta hoy.

No digo nada de lo que me pueda pasar ahora porque ciertamente no lo sé, pero esto fue lo que me pasó entonces. Sí, me atenazó el miedo – no me avergüenza confesarlo -, y hoy ese miedo lo siento echándome de nuevo el aliento en el cogote. De momento esto es todo lo que puedo decir.

Isabel no me ha dicho nada. Pero sin decirlo, la he “oído”. Yo no he querido preguntárselo, pero ella sabe que podría haberlo hecho. Ambos sabemos que la pregunta ha quedado colgada en el silencio de la cocina cuando hemos vuelto de Móstoles y nos hemos puesto a tomar un café. Ambos lo sabemos, pero ahí ha quedado todo. Tal vez se materialice la pregunta, tal vez no. Pero sé que si algo sale de nuestros labios, tal vez tengan que cambiar muchas cosas. Al menos algunas.

De momento, todo es confusión. Y mientras tanto, Getafe a cinco días vista…

Tras este pequeño homenaje y desahogo, sólo me queda decir una cosa:
Germán, descansa en Paz.

Tenía razón quien dijo que siempre se van los mejores.

PD: Prometo intentar sortear este obstáculo como siempre lo he hecho.
Lo prometo pero no aseguro nada. No puedo hacerlo. Ahora mismo no. De momento sólo siento que esto me supera.