Debo confesar haber leído las crónicas de mis compañeros de trote de la carrera de 12 Klm del Domingo en el Medio Maratón de Moratalaz. Y no debería haberlo hecho porque me han dejado muy difícil explicar todo lo que sentí allí y junto a ellos. La curiosidad ha podido más. Espero estar a la altura.
El encuentro con los amigos.
Allí nos encontramos los cuatro que nos encontramos. Quedé con Miguel a las 9. Al Polideportivo a recoger los dorsales y allí nos encontró José Antonio – Jan -. El tiempo justo de llegar al punto de encuentro donde recibimos a Quique.
Intercambiamos impresiones y hablamos de proyectos futuros. Un buen rato el que pasamos los cuatro juntos minutos antes de separarnos para calentar y con foto incluida.
Previamente a la carrera también me reuní con los compañeros del GGM, que estaban allí prácticamente en pleno. A algunos de ellos hacía años que no los veía.
La crónicaLa carrera de ayer me confirmó algo que ya llevo diciendo hace tiempo. Cada paso, cada zancada, cada trote, entreno o carrera, son para mí un aprendizaje. Y yo sigo aprendiendo en cada una de mis carreras. En todas aprendo algo nuevo. La de ayer no iba a ser menos. Encontré mis fuerzas donde las quería encontrar y no me abandonaron cuando tuve que tirar de ellas. Ayer aprendí sobre todo un poco más de mí mismo. Aprendí a conocerme más como corredor de fondo. Sé un poco mejor lo que puedo dar de mí. Eso siempre es bueno. Ahora si aprieto el paso no pasa nada que me pueda perjudicar.
También desde el principio, las instrucciones de Miguel fueron claras y contundentes. Me hizo darle la vuelta al crono para no tenerlo a la vista. Lo preparé sólo para marcar los pasos por kilómetro – que muchos de ellos ni los vi siquiera -, y me dispuse a correr por sensaciones tal como le había comentado unos días antes que me gustaría hacerlo. Aunque yo me refería a hacerlo en un entrenamiento, no en una carrera. ¡Pero no tan pronto, Miguel! ¡Que te tomas las cosas al pie de la letra!
Pero me fue bien hacerlo así. Las cosas como son.
Pasamos con buena nota la cuesta de Brujas por el kilómetro 4, que era la que más me incordiaba, pero al poco de pasarla se me clavó en el pecho un maldito flato que me hizo perder un par de minutos andando antes de llegar al cruce con Fuente Carrantona. Igual que hace tres años en el Ekiden. Por suerte esta vez duró menos y me recuperé bien.
Conseguí encauzar desde muy pronto un trote con el que me sentía a gusto a falta de tres kilómetros para terminar los doce. Ya lo había hecho antes a ratos. Pero me importaba más hacerlo desde ahí con el fin de poder darlo todo en los dos últimos. Si conseguía mantenerlo hasta el paso por el K10, ese ritmo podía permitirme hacerlo.
Así fue, pero aquí me encontré con una cuesta que no lo es, y con la que no contaba. Después de analizar con lupa unos días antes las que yo consideraba las 4 cuestas más fastidiosas del recorrido, resulta que Fuente Carrantona desde el paso por el K10 hasta que giras en Luis de Hoyos Sainz camino del Estadio, me estaba esperando. Es una cuesta muy tendida, pero se me atragantó un poco. Lo suficiente para cortar el ritmo que llevaba. No importó mucho porque sin saberlo ya llevaba acumulado un buen colchón de tiempo. No lo sabía de cierto pero lo sentía. Corrí enteramente por sensaciones sin mirar el crono desde que salimos. Y el trote que conseguí marcar en algunas ocasiones, me daba la sensación de que me podía dar alguna alegría.
Sentí durante toda la carrera que estaba haciendo las cosas mucho mejor que en CSIC. Miguel me lo iba confirmando de vez en cuando con sus puntuales comentarios. Sin decirme tiempos tal como le pedí.
Pasado el mal trago, una vez giramos en Luis de Hoyos Sainz, ya pude respirar un poco y alegrar el paso en busca de la Meta en el Polideportivo. Eso ya volvía a ser otra cosa. La entrada en la pista me dio alas. Me sentí volar. Ni flato ni cansancio ni nada de nada. La Meta era mía. Allí estaba Jan esperando desde unos minutos antes en que había llegado él. Se separó de nosotros justo cuando yo me paré por el flato. Esos 200 metros de pista con Miguel y Jan escoltándome, me supieron a gloria. Era el final y el principio de muchas cosas. Hacía 5 largos años que muchas cosas me habían apartado de sentir esto. Muchas de ellas bastante amargas, pero ahora ya quedaban todas atrás y olvidadas.
Abrazos con Miguel y Jan, y ataque de risa tonta que me dio y que no podía parar. La alegría era inmensa. Pasada ya la tontería y con el caldo calentito ya en el estómago, miré por fin el crono. No me creía lo que veía. Creí que en algún momento se me había parado. Esa fue la primera impresión que me dio. Les pregunté y me dijeron que estaba bien. Marcaba 1:05:36. Teniendo en cuenta que algo más de eso era mi tiempo habitual para 10 Klm sin tener en cuenta los 56’ de CSIC, me pregunté que qué sería lo que había hecho al paso de los 10K. Lo compruebo y me encuentro que al paso de los 10K tenía 54:18. ¡¡54:18!! ¡Dos minutos menos que en CSIC! Eso ya me desbordó.
La mañana fue perfecta de temperatura para correr. El público, sobre todo en ciertas zonas, también lo fue. Todo acompañó a favor.
Luego ya calmados y saboreando un estupendo cafetito, intercambiamos impresiones y maduramos la posibilidad de acudir los tres a la Carrera Popular de Getafe. Es muy probable que lo haga. Es el 29 de este mes. Puede ser mi próxima carrera. La que me confirme que ya voy cosechando algo de lo sembrado en los últimos seis meses.
TIEMPO OFICIAL: 1:05:40 – 5:28/Klm
PUESTO: 152 DE 222 llegados a Meta en los 12 Klm.
Al paso por 10 Klm: 0:54:18 (2’ menos que en CSIC)
Miguel, gracias Mister, por todo lo que estás haciendo por mí,
y por todo lo que estas consiguiendo conmigo.
Y finalmente tengo que añadir: Don Manuel Binoy, el paso por el K10, como le había prometido, dedicado a usted. ¡Un abrazo!


















