martes 1 de diciembre de 2009
Decíamos ayer...
Decíamos ayer…
No sé las veces que mi padre me mencionó esta conocida anécdota de Fray Luis de León. Una anécdota, una expresión que siempre he tenido presente.
Fray Luis de León - 1527-1591 -, catedrático en Salamanca, fue encerrado por maquinaciones de la “Santa” Inquisición y las envidias de quienes le rodeaban, en mazmorras de Valladolid. Pasó encarcelado un largo período de cinco años, tras los cuales, demostrando su inocencia, recuperó su cátedra en Salamanca. El primer día, al retomar sus clases, dijo: “Decíamos ayer…”. Borraba así de un plumazo, todo lo acontecido cinco años atrás en su vida.
Luces y sombras, el título de este Blog, no es en vano. Mi vida deportiva se ha visto siempre salpicada alternativamente de lapsos luminosos y sombríos. Periodos sombríos en que toda esperanza quedaba descartada y desterrada. Y periodos luminosos en que todo volvía a brillar con luz propia. Con tal intensidad, que incluso alcanzaba a iluminar parte del camino inmediato que quedaba por recorrer.
Y digo yo, ¿la vida de quién no está poblada de estos periodos?
Hoy, con la influencia de ese sol que veo tras la ventana imponiéndose al frío reinante, quiero dejarme invadir por un nuevo periodo de luz y esperanza. Me queda el consuelo de que “la máquina” no se ha detenido del todo. Más bien no se ha detenido en absoluto. “La máquina” sigue bufando y luchando por seguir adelante. Superado con creces el meridiano del recorrido de un año completo, “la máquina” no puede detenerse ahora. Superado eso, no puede ser de otra forma. No hay vuelta atrás.
Volverá a haber problemas por delante, lo sé. Otros desaparecerán. Pero aquí estaré yo siempre para imponerme a ellos y a los obstáculos que se presenten, porque no me puedo detener ahora. No, ahora no. Ahora menos que nunca.
Por eso, hoy digo con voz alta y firme: Decíamos ayer…
Y como dice mi hija Miriam: ¿Cuándo es la próxima carrera?
Añado: ¡Ah sí! San Martín de la Vega - 13 de Diciembre. ¡Ya estoy inscrito, Jan!
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Muy agradecido por vuestras palabras de ánimo en la anterior entrada. Disculpad que de momento no responda a ellas. Lo haré posteriormente y corresponderé a vuestras generosas visitas. Ahora ando muy justo de tiempo.
Fuertes abrazos para tod@s. Gracias.
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domingo 29 de noviembre de 2009
Nota de disculpa en un Domingo negro
Hoy he fallado a mis amigos. Especialmente a mi socio de carreras Jan.
Hasta el último momento mantuve la afirmación de “allí nos veremos”, porque hasta el último momento mantuve la esperanza de que así fuera.
Hay imponderables que no se pueden dejar de lado y esta semana que por fin termina, ha estado repleta de ellos. A pesar de todo he sabido mantener el tipo y creo que he hecho lo que tenía que hacer y he estado donde tenía que estar. Nunca se puede tener contentas a todas las partes. Eso es cierto.
El Domingo me amaneció tormentoso y no sólo en el plano climatológico. Anoche ya se dejó anunciar con truenos y relámpagos de fondo que hacían previsible lo que ha terminado pasando. Pero por fortuna también ha terminado de forma favorable. He recibido nuevas lecciones de mi hija Miriam. Esta vez de guitarra. Unas clases con las que todos nos hemos divertido y nos hemos reído mucho. ¡Sólo lleva un mes con ello y vaya dominio que está pillando! Esas risas que nos hemos pegado todos han ayudado a despejar el ambiente tormentoso que reinaba desde última hora de anoche.
Pido disculpas por ello. Jan, procuraré dar la talla en la próxima ocasión. Ya hemos hablado de ello. Y te puedo asegurar que soy más de cumplir mi palabra que de faltar a ella. Lo único que sucede es que a veces los elementos externos pueden más que la voluntad de uno.
Demos paso a la semana que empieza, por favor. Pero no sin antes felicitar a cuantos amigos han participado hoy en distintas competiciones, capeando con alegría – con esa alegría y resignación que nos distingue -. con tormentas de las de verdad y además, exitosamente. Mi doble admiración para todos ellos.
Hasta el último momento mantuve la afirmación de “allí nos veremos”, porque hasta el último momento mantuve la esperanza de que así fuera.
Hay imponderables que no se pueden dejar de lado y esta semana que por fin termina, ha estado repleta de ellos. A pesar de todo he sabido mantener el tipo y creo que he hecho lo que tenía que hacer y he estado donde tenía que estar. Nunca se puede tener contentas a todas las partes. Eso es cierto.
El Domingo me amaneció tormentoso y no sólo en el plano climatológico. Anoche ya se dejó anunciar con truenos y relámpagos de fondo que hacían previsible lo que ha terminado pasando. Pero por fortuna también ha terminado de forma favorable. He recibido nuevas lecciones de mi hija Miriam. Esta vez de guitarra. Unas clases con las que todos nos hemos divertido y nos hemos reído mucho. ¡Sólo lleva un mes con ello y vaya dominio que está pillando! Esas risas que nos hemos pegado todos han ayudado a despejar el ambiente tormentoso que reinaba desde última hora de anoche.
Pido disculpas por ello. Jan, procuraré dar la talla en la próxima ocasión. Ya hemos hablado de ello. Y te puedo asegurar que soy más de cumplir mi palabra que de faltar a ella. Lo único que sucede es que a veces los elementos externos pueden más que la voluntad de uno.
Demos paso a la semana que empieza, por favor. Pero no sin antes felicitar a cuantos amigos han participado hoy en distintas competiciones, capeando con alegría – con esa alegría y resignación que nos distingue -. con tormentas de las de verdad y además, exitosamente. Mi doble admiración para todos ellos.
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viernes 27 de noviembre de 2009
Menos de 150 días para Mapoma y a por Getafe
Querido diario:Con lo que soy yo para las fechas y las cifras, y ayer no llegué a tiempo de apuntar esto en tus páginas.
Mirad el contador para Mapoma 2010. ¡Menos de 150 días ya! Parece que la velocidad del contador hubiera aumentado por sí sola. Dentro de nada empezarán a ser dos los dígitos que señalen la fecha mágica. Lo mismo que la Navidad, se nos echa encima vertiginosamente. También en poco tiempo estaremos ya con las prisas propias de las fechas y el turrón en la mano.
Muchos kilómetros hechos hasta aquí en los siete meses anteriores, y muchos más los que quedan de aquí en adelante, porque en cosa de un mes más o menos, cuando empiece la preparación específica las tiradas largas y las que no son largas irán en aumento. Todo se andará.
Por eso querido diario, te pido que si hablas con quien has estado hablando hasta ahora contándole mis pasos, quien sea, por favor te pido que le digas que me permita en los cinco meses que restan, seguir con la salud, las fuerzas, la moral y la voluntad con las que he llegado hasta aquí desde Abril del año pasado. No pido más, pero tampoco menos.
Querido diario, te cuento mis últimos entrenos de esta semana:
El de ayer, me confirmó que ni la velocidad ni el pulso lo dan sólo las piernas, sino también la cabeza. Y ayer yo no tenía la cabeza muy en lo que tenía que estar. Llevo una semana bastante complicadita. Me puedo dar con un canto en los dientes por ir cumpliendo día a día con las pautas marcadas por Miguel que no es poco.
El Martes hice 30’ de rodaje que debían ser a <140px’.
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Ahora, querido diario, permíteme agradecer a cuantos han tenido la paciencia de leer la extensa crónica del Cross de Miriam, las palabras de ánimo y aliento que la dirigen. No he dejado de decírselo a Miriam, y como cabe suponer, está entusiasmada y agradecida. Emocionada, diría yo.
Muchas gracias, amigos.
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jueves 26 de noviembre de 2009
III Cross Infantil de Leganés - LA CRÓNICA
MIRIAM
Momentos de hidratación previos a la carrera
LA CRÓNICA
Todo comenzó más o menos un mes antes. Cristina – Coletitas – me sugirió la posibilidad de llevar a Miriam a esta carrera. Fue leer el correo, preguntarle a Miriam y contestarme: ¡¡¡ SIIIII… !!! Más bien fue un grito que una contestación. Así que, dicho y hecho, vía e-mail, la apunté en pocos minutos.
Se pasó toda la última semana repitiéndome los días que faltaban para el Domingo. El entusiasmo la desbordaba. Esto le gusta. Lo sé.
El Domingo yo salía de trabajar de noche. A las 6:30. Me daba tiempo de hacer mis deberes. Tenía que hacer 70’ de rodaje progresivo y los hice, antes de levantarla a ella a eso de las 9:30. Pero no voy a contarlo porque es la crónica de Miriam y no la mía.
Desayunamos juntos dos buenos tazones de Cola Cao con cereales y unas galletas. Por cierto, no hizo falta despertarla. Se levantó ella solita. Así estaba. ¡De los nervios!
Con todo preparado desde la noche anterior según las instrucciones que la di por teléfono, llegamos a Leganés en pocos minutos. El inconveniente vino allí a la hora de aparcar. Acudió más público de lo que esperaban y tuvimos que aparcar bastante lejos del Polideportivo. Contacté con Celina por teléfono porque no veía ni dónde se recogían los dorsales. En unos minutos se reunió con nosotros y nos facilitó las cosas. Luego nos reunimos también con Cristina que al final del espectáculo deportivo haría con su grupo de baile una exhibición de Rock acrobático que dejó a Miriam con la boca abierta. Bueno, a Miriam, a Juan Luis – Yonhey – con quien nos encontramos también, y a todo el público de las gradas. ¡Cristina! ¡Artistaza!
Quedaba el tiempo justo de calentar un poquito y en pocos minutos más empezaría su carrera. Aquí vino la anécdota de la mañana. Si me descuido, Miriam sale en la carrera que no le correspondía. Casi sale con las juveniles. Cuando dijeron por megafonía la distancia que iban a recorrer, 1500 metros, fue cuando me di cuenta. A ella le correspondía la categoría de Alevines con 900 metros. ¡Menos mal!
¡Qué número! Gritando al juez que estaba a punto de dar la salida… gritando a Miriam para que se apartara de la línea de salida… ¡Uf! No hubo problema. Todavía tendría que esperar un par de categorías más para salir.
Todo comenzó más o menos un mes antes. Cristina – Coletitas – me sugirió la posibilidad de llevar a Miriam a esta carrera. Fue leer el correo, preguntarle a Miriam y contestarme: ¡¡¡ SIIIII… !!! Más bien fue un grito que una contestación. Así que, dicho y hecho, vía e-mail, la apunté en pocos minutos.
Se pasó toda la última semana repitiéndome los días que faltaban para el Domingo. El entusiasmo la desbordaba. Esto le gusta. Lo sé.
El Domingo yo salía de trabajar de noche. A las 6:30. Me daba tiempo de hacer mis deberes. Tenía que hacer 70’ de rodaje progresivo y los hice, antes de levantarla a ella a eso de las 9:30. Pero no voy a contarlo porque es la crónica de Miriam y no la mía.
Desayunamos juntos dos buenos tazones de Cola Cao con cereales y unas galletas. Por cierto, no hizo falta despertarla. Se levantó ella solita. Así estaba. ¡De los nervios!
Con todo preparado desde la noche anterior según las instrucciones que la di por teléfono, llegamos a Leganés en pocos minutos. El inconveniente vino allí a la hora de aparcar. Acudió más público de lo que esperaban y tuvimos que aparcar bastante lejos del Polideportivo. Contacté con Celina por teléfono porque no veía ni dónde se recogían los dorsales. En unos minutos se reunió con nosotros y nos facilitó las cosas. Luego nos reunimos también con Cristina que al final del espectáculo deportivo haría con su grupo de baile una exhibición de Rock acrobático que dejó a Miriam con la boca abierta. Bueno, a Miriam, a Juan Luis – Yonhey – con quien nos encontramos también, y a todo el público de las gradas. ¡Cristina! ¡Artistaza!
Quedaba el tiempo justo de calentar un poquito y en pocos minutos más empezaría su carrera. Aquí vino la anécdota de la mañana. Si me descuido, Miriam sale en la carrera que no le correspondía. Casi sale con las juveniles. Cuando dijeron por megafonía la distancia que iban a recorrer, 1500 metros, fue cuando me di cuenta. A ella le correspondía la categoría de Alevines con 900 metros. ¡Menos mal!
¡Qué número! Gritando al juez que estaba a punto de dar la salida… gritando a Miriam para que se apartara de la línea de salida… ¡Uf! No hubo problema. Todavía tendría que esperar un par de categorías más para salir.
Llegó su momento. Me pasmó la tranquilidad con que se colocó en la línea de salida. ¡Qué desparpajo y qué ganas! Esa fue la primera lección.
Yo le había dado unos cuantos consejos teniendo cuidado de no saturarla, pero para mí que se le debieron de olvidar o se dejó llevar por la salida en tromba de las demás participantes.
Cuando me quise dar cuenta, antes de salir de la pista, en los primeros doscientos metros, antes de entrar en el parque aledaño, iba entre las 15 - 20 primeras y adelantando. ¿Pero qué hace? me dije.
Corrí todo lo que pude para colocarme a la entrada del parque, por donde pasarían nuevamente para regresar a las pistas, después de unos 400 metros más. Aunque crucé las pistas de lado a lado no llegué a tiempo.
Empezaron a desfilar después de un ratillo las más destacadas y Miriam no aparecía. ¡Cachis! Por fin apareció. ¡Pobrecita! No llevaba buena cara. Normal. Se había desfondado. Fue verme y desmoronarse. La animé desde el primer segundo de verla, pero no. Se llevaba la mano a un costado. No tenía zancada, sólo un paso que me daba pena verla. ¡Qué penita!
¿Un error estar yo allí? Tal vez, pero yo no podía quedarme en las gradas. Quería estar a su lado. Apoyarla, animarla, aconsejarla, "empujarla"...
- Papá, no puedo respirar... - me dijo al verme. Y era verdad. De primeras me asusto un poco.
- Tranquila Miriam. Lo estás haciendo bien. No pasa nada. Camina un poquito. - En fin esas cosas que se dicen....
Anduvo unos metros en los que recuperó un poco el aire. Me aseguró que estaba mejor.
- ¿Te quieres retirar? - la pregunté. Faltaban más de 200 metros. No hacía más que mirar atrás. Toda su preocupación era no ser la última.
- No – me contestó rotunda.
- ¿Quieres terminar?
- Sí.
- Venga, pues vamos a terminar. Anda un ratito y corre otro ratito. Hasta que te veas mejor.
Lo hizo dos o tres veces. Ya la iba viendo mejor. No dejaba de mirar atrás. Mediada la curva antes de la recta final comenzó a trotar algo más continuado. Ya no volvió a parar. Así se plantó en la recta final.
- ¡Muy bien! ¡Muy bien! – la jaleaba yo gritando. Ya no se tocaba el costado. De pronto, faltando algo más de 50 metros aceleró el paso. Ya no trotaba. Sacó toda la rabia que llevaba dentro y la puso en sus piernecitas. ¡Qué forma de dar zancadas! Ya no pude seguirla. Por esa zona había muchos niños que se cruzaban.
- ¡Bien, Miriam! ¡Bien! – la grité. Pero no creo que ya me oyera.
Yo le había dado unos cuantos consejos teniendo cuidado de no saturarla, pero para mí que se le debieron de olvidar o se dejó llevar por la salida en tromba de las demás participantes.
Cuando me quise dar cuenta, antes de salir de la pista, en los primeros doscientos metros, antes de entrar en el parque aledaño, iba entre las 15 - 20 primeras y adelantando. ¿Pero qué hace? me dije.
Corrí todo lo que pude para colocarme a la entrada del parque, por donde pasarían nuevamente para regresar a las pistas, después de unos 400 metros más. Aunque crucé las pistas de lado a lado no llegué a tiempo.
Empezaron a desfilar después de un ratillo las más destacadas y Miriam no aparecía. ¡Cachis! Por fin apareció. ¡Pobrecita! No llevaba buena cara. Normal. Se había desfondado. Fue verme y desmoronarse. La animé desde el primer segundo de verla, pero no. Se llevaba la mano a un costado. No tenía zancada, sólo un paso que me daba pena verla. ¡Qué penita!
¿Un error estar yo allí? Tal vez, pero yo no podía quedarme en las gradas. Quería estar a su lado. Apoyarla, animarla, aconsejarla, "empujarla"...
- Papá, no puedo respirar... - me dijo al verme. Y era verdad. De primeras me asusto un poco.
- Tranquila Miriam. Lo estás haciendo bien. No pasa nada. Camina un poquito. - En fin esas cosas que se dicen....
Anduvo unos metros en los que recuperó un poco el aire. Me aseguró que estaba mejor.
- ¿Te quieres retirar? - la pregunté. Faltaban más de 200 metros. No hacía más que mirar atrás. Toda su preocupación era no ser la última.
- No – me contestó rotunda.
- ¿Quieres terminar?
- Sí.
- Venga, pues vamos a terminar. Anda un ratito y corre otro ratito. Hasta que te veas mejor.
Lo hizo dos o tres veces. Ya la iba viendo mejor. No dejaba de mirar atrás. Mediada la curva antes de la recta final comenzó a trotar algo más continuado. Ya no volvió a parar. Así se plantó en la recta final.
- ¡Muy bien! ¡Muy bien! – la jaleaba yo gritando. Ya no se tocaba el costado. De pronto, faltando algo más de 50 metros aceleró el paso. Ya no trotaba. Sacó toda la rabia que llevaba dentro y la puso en sus piernecitas. ¡Qué forma de dar zancadas! Ya no pude seguirla. Por esa zona había muchos niños que se cruzaban.
- ¡Bien, Miriam! ¡Bien! – la grité. Pero no creo que ya me oyera.
Así entró en meta. Entró en tromba. Igual que salió. Cuando la alcancé ya la estaban quitando el dorsal. Y a mí tendrían que haberme puesto un babero; estaba tonto perdido. Intentó sonreírme pero no pudo. Yo, tonto perdido. ¡Qué achuchón la hubiera dado si hubiera podido!
No tuve que esperar mucho. Sólo hasta que terminó de recoger sus regalos y un merecido zumo de naranja. Aún no había recuperado la sonrisa pero sí iba recuperando el aire. Por fin un abrazo. Pero busca otra cosa más que a su padre en ese momento: el césped para tirarse en él todo lo larga que es. Puse sus piernas en alto durante un rato y fue terminando de calmarse. Entonces sí que nos abrazamos en condiciones. Vi que de verdad estaba contenta. Muy contenta.
Lo primero que me dijo nada más recuperar el aliento por completo me lo confirmó:
- Papá, ¿cuándo es la próxima carrera?
Creo que esto lo resume todo. Esta lección que me acababa de dar se llama: "Cuando no se puede, también se puede". No creo que se me olvide nunca. Si ella pudo, yo también podré.
ORGANIZACIÓN
Ni un pero. Claramente el Club de Atletas Maratonianos de Leganés se vio desbordado por una afluencia que superó con creces lo que esperaban. Costó bastante encontrar aparcamiento. A pesar de ello, perfecta. El espectáculo deportivo increíble. El ambiente inenarrable. Una gozada ver a todos esos pequeños dándole a la zapatilla. ¿Quién sabe cuántos de ellos no serán nuestras futuras estrellas deportivas? Lo más entrañable como siempre en estos acontecimientos, la carrera final de chupetines. Niños de 2 a 4 años corriendo en esa recta de 100 metros. Todo el mundo en pie aplaudiendo y gritando… ¡Emocionante!
No tuve que esperar mucho. Sólo hasta que terminó de recoger sus regalos y un merecido zumo de naranja. Aún no había recuperado la sonrisa pero sí iba recuperando el aire. Por fin un abrazo. Pero busca otra cosa más que a su padre en ese momento: el césped para tirarse en él todo lo larga que es. Puse sus piernas en alto durante un rato y fue terminando de calmarse. Entonces sí que nos abrazamos en condiciones. Vi que de verdad estaba contenta. Muy contenta.
Lo primero que me dijo nada más recuperar el aliento por completo me lo confirmó:
- Papá, ¿cuándo es la próxima carrera?
Creo que esto lo resume todo. Esta lección que me acababa de dar se llama: "Cuando no se puede, también se puede". No creo que se me olvide nunca. Si ella pudo, yo también podré.
ORGANIZACIÓN
Ni un pero. Claramente el Club de Atletas Maratonianos de Leganés se vio desbordado por una afluencia que superó con creces lo que esperaban. Costó bastante encontrar aparcamiento. A pesar de ello, perfecta. El espectáculo deportivo increíble. El ambiente inenarrable. Una gozada ver a todos esos pequeños dándole a la zapatilla. ¿Quién sabe cuántos de ellos no serán nuestras futuras estrellas deportivas? Lo más entrañable como siempre en estos acontecimientos, la carrera final de chupetines. Niños de 2 a 4 años corriendo en esa recta de 100 metros. Todo el mundo en pie aplaudiendo y gritando… ¡Emocionante!
El espectáculo estuvo rematado por una exhibición de Rock acrobático en el que participó nuestra amiga Cristina con sus compañeros de grupo de baile. Muy emocionante y atractivo también. A Miriam y a mí no nos faltó nada para pasarlo bien esa mañana. Aunque a ella todavía le sobró energía para unos minutos en la zona de juegos del Polideportivo.
¡Rock acrobático!
Una jornada de las que quedan en la memoria.
Nuestra asistencia el año que viene está más que asegurada.
Nuestra asistencia el año que viene está más que asegurada.
======================
Entrenamiento de ayer Miércoles:
Tocaba 2x1600 con 20' previos de calentamiento y otros 15' de vuelta a casa suaves.
Para ser la primera vez que hago series tan largas creo que no estuvo mal. El Mister dirá. Tal vez algo descompensadas. Hice la primera más rápido de lo debido y para la segunda, aunque creí ir más rápido, yo no debían de quedarme pilas.
1ª tanda: 8:30 llegando a 166px'.
2ª tanda: 8:27 llegando a 174px'.
¡La próxima vez se dará mejor! Esto es esperar el momento y poner más atención.
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martes 24 de noviembre de 2009
III Cross Infantil de Leganés - 22-11-2009

Vaya por delante mi agradecimiento a Cristina - Coletitas - por sugerirme esta cita deportiva a la que ni mi hija Miriam ni yo, nos arrepentimos de acudir el pasado Domingo.
Gracias también a Celina, que nos atendió desde el primer momento orientandonos para saber dónde dirigirnos para recoger el dorsal de Miriam y otros detalles de la carrera. Fue un placer ver a las dos, así como encontrarnos allí con el amigo Yonhey.
Pido disculpas por no poner la crónica en este momento por andar un poco pillado de tiempo.
La crónica está en el horno. En breve la añadiré.
De momento adelanto que mi hija - y no es pasión de padre -, se portó como una auténtica jabata. Es una fierecilla. Me dio una lección que dificilmente voy a olvidar. Esta lección podría titularse: Cuando no se puede, también se puede.
Mis disculpas. Espero añadir la crónica de esta bonita y soleada mañana, esta misma noche.difícil de olvidar.
El año que viene, nuestra asistencia
está más que asegurada.
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sábado 21 de noviembre de 2009
El GGM, un equipo ganador

El pasado Domingo 15 de Noviembre, el GGM - Gran Grupo de Moratalaz -, se proclamó campeón por equipos en el Maratón de Montaña de Jarapalos.
El GGM, el equipo al que pertenezco de corazón, que no de oficio, desde hace unos 6 años.
Un equipo ganador donde los haya. Junto a ellos conduje mis primeros pasos entrenando en su compañía por las calles de Moratalaz mucho antes de los dos desastres que me hicieron pasar por quirófano y que me impidieron tener una actividad más continuada en el tiempo con ellos.
A pesar de ello, esto no fue impedimento para estar en permanente contacto con el equipo. También ellos estuvieron muy encima de mí en las malas y en las más malas. Aquellos post-operatorios tan prolongados y con tantos obstáculos en forma de infección que me llevaron a segundas operaciones, o sustos en forma de coágulo alojado en un pulmón y consecuencia de ello una dura batalla librada durante meses con el tratamiento del Sintrom.
Siempre he contemplado a "mi equipo" desde la lejanía de una segunda o tercera fila en todos estos años. Viendo sus logros y sus competiciones desde el foro en el que nos comunicamos. Pero siempre se me ha llenado la boca al decir "mi equipo" porque así es como lo siento. Son mis colores.

Hacer una semblanza de lo conseguido por este equipo en el tiempo que hace que lo conozco, es tarea harto difícil y complicada. Me faltaría espacio y tiempo para ello. No son palabras, son hechos. Viendo la página del Club o los Blogs personales de muchos de sus miembros puede verse lo que digo.
Siendo el GGM un club que toca todos los palos atléticos habidos y por haber, desde diez miles, medios maratones, maratones, hasta carreras de montaña, llegando al ultrafondo o pasando por el triatlón, en pruebas que traspasan todos límites humanos pensables, los componentes de este club han dado siempre muestras de ser unos atletas populares que muy bien podrían sacarle los colores a más de un profesional.
Es el GGM un equipo por el que he visto pasar a muchos componentes y que continuamente se ha ido renovando con sangre joven, fresca y luchadora. He conocido en él a muchos y muy buenos atletas y mejores personas y amigos.
Por citar sólo algunas de las recientes hazañas logradas por sus miembros más antiguos, cabe destacar a Emilio Comunero que quedó en el puesto 31 en el último Maratón des Sables. Aventura que le encumbró como Señor de los Desiertos y que aprovechó para hacer una labor solidaria digna de toda felicitación recaudando una importante suma de dinero destinada a una obra benéfica. Esta prueba y todo su desarrollo se puede seguir en este Blog abierto por él para tal fin: 250 kilómetros solidarios.
Emilio tiene pensado volver a este Maratón el año que viene. Ahora mismo anda embarcado en el proyecto de hacer otra dura prueba de ultramaratón en Australia. Emilio, un tipo capaz de "desayunarse" con un maratón como quien se prepara una taza de Cola Cao.
También está Claudio Luna, “el abuelo”. Quedó en segundo puesto en la general y primero en la de veteranos, tras 10 horas y 10 minutos de carrera en la última edición de los 101 Kilómetros de Ronda 2009. Esto, siendo la segunda vez que la disputaba. Otra buena e importante pieza del engranaje de este equipo.
Quiero destacar también, sin ánimo de hacer de menos a lo demás componentes de un equipo que no tiene desperdicio, a Kike, el Capitán y director del equipo con todas las de la ley.
Kike, Enrique de Diego , conocido por muchos como Dragón, experimentado atleta que a lo largo de su vida ha pasado por distintas facetas practicando ciclismo, natación y atletismo y buena parte de su tiempo compartiendo su experiencia con que quien la ha necesitado y la necesita entrenando y orientando con infinita paciencia. Siempre ahí.
En resumen es este GGM un equipo ganador, al que con orgullo pertenezco de corazón y tengo el pensamiento de hacerlo de oficio el año que viene. Si bien, no son pocas las veces que me planteo la pregunta inevitable de “¿Y qué pinto yo en un equipo como este, con corredores en su gran mayoría de 3 minutos o menos el kilómetro, sea la prueba que sea en la que compitan?”
Apenas mes y medio me queda para aclararme esta duda y decidir si continúo siendo lo que soy, gegemero de corazón, o me alisto en sus filas para el año que viene con todas las de la ley. Será cuando vea claro qué es lo que yo puedo aportar, como "corredor paquete", en un equipo de este calibre. Un equipo al que tanto tengo que agradecer.
Una sóla vez pude participar en ellos codo con codo. Fue en 2006 en el Ekiden por equipos de San Sebastián de los Reyes. Un modesto relevo de 5 kilómetros para el que me preparé a conciencia y que hice en 27:06. ¡Qué día aquél!
Mientras tanto… ¡Viva el GGM! ¡Larga vida al GGM! ¡Gran equipo este GGM! Las balas amarillas de Moratalaz. Un equipo con reciente nuevo patrocinio de La Caixa.
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Las kedadas de los Martes y las andanzas de Club pueden seguirse en este foro:
Foro del Atleta.com
Páginas del Club GGM:
Club Atletismo GGM Boyaca
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Habiendo vuelto a leer todo lo que he escrito en esta entrada, no he podido evitar emocionarme. Es mucho lo que siento por este aquipo y llevaba mucho tiempo queriendo escribir una reseña así de "mi equipo".
El GGM, el equipo al que pertenezco de corazón, que no de oficio, desde hace unos 6 años.
Un equipo ganador donde los haya. Junto a ellos conduje mis primeros pasos entrenando en su compañía por las calles de Moratalaz mucho antes de los dos desastres que me hicieron pasar por quirófano y que me impidieron tener una actividad más continuada en el tiempo con ellos.
A pesar de ello, esto no fue impedimento para estar en permanente contacto con el equipo. También ellos estuvieron muy encima de mí en las malas y en las más malas. Aquellos post-operatorios tan prolongados y con tantos obstáculos en forma de infección que me llevaron a segundas operaciones, o sustos en forma de coágulo alojado en un pulmón y consecuencia de ello una dura batalla librada durante meses con el tratamiento del Sintrom.
Siempre he contemplado a "mi equipo" desde la lejanía de una segunda o tercera fila en todos estos años. Viendo sus logros y sus competiciones desde el foro en el que nos comunicamos. Pero siempre se me ha llenado la boca al decir "mi equipo" porque así es como lo siento. Son mis colores.

Foto del GGM tomada en el último
Medio Maratón de Moratalaz 2009
Se me puede ver con la antigua equipación,
que es con la que corro todas mis carreras desde
los cuatro o cinco años que hace que la tengo.
Son mis colores.
Hacer una semblanza de lo conseguido por este equipo en el tiempo que hace que lo conozco, es tarea harto difícil y complicada. Me faltaría espacio y tiempo para ello. No son palabras, son hechos. Viendo la página del Club o los Blogs personales de muchos de sus miembros puede verse lo que digo.
Siendo el GGM un club que toca todos los palos atléticos habidos y por haber, desde diez miles, medios maratones, maratones, hasta carreras de montaña, llegando al ultrafondo o pasando por el triatlón, en pruebas que traspasan todos límites humanos pensables, los componentes de este club han dado siempre muestras de ser unos atletas populares que muy bien podrían sacarle los colores a más de un profesional.
Es el GGM un equipo por el que he visto pasar a muchos componentes y que continuamente se ha ido renovando con sangre joven, fresca y luchadora. He conocido en él a muchos y muy buenos atletas y mejores personas y amigos.
Por citar sólo algunas de las recientes hazañas logradas por sus miembros más antiguos, cabe destacar a Emilio Comunero que quedó en el puesto 31 en el último Maratón des Sables. Aventura que le encumbró como Señor de los Desiertos y que aprovechó para hacer una labor solidaria digna de toda felicitación recaudando una importante suma de dinero destinada a una obra benéfica. Esta prueba y todo su desarrollo se puede seguir en este Blog abierto por él para tal fin: 250 kilómetros solidarios.
Emilio tiene pensado volver a este Maratón el año que viene. Ahora mismo anda embarcado en el proyecto de hacer otra dura prueba de ultramaratón en Australia. Emilio, un tipo capaz de "desayunarse" con un maratón como quien se prepara una taza de Cola Cao.
También está Claudio Luna, “el abuelo”. Quedó en segundo puesto en la general y primero en la de veteranos, tras 10 horas y 10 minutos de carrera en la última edición de los 101 Kilómetros de Ronda 2009. Esto, siendo la segunda vez que la disputaba. Otra buena e importante pieza del engranaje de este equipo.
Quiero destacar también, sin ánimo de hacer de menos a lo demás componentes de un equipo que no tiene desperdicio, a Kike, el Capitán y director del equipo con todas las de la ley.
Kike, Enrique de Diego , conocido por muchos como Dragón, experimentado atleta que a lo largo de su vida ha pasado por distintas facetas practicando ciclismo, natación y atletismo y buena parte de su tiempo compartiendo su experiencia con que quien la ha necesitado y la necesita entrenando y orientando con infinita paciencia. Siempre ahí.
En resumen es este GGM un equipo ganador, al que con orgullo pertenezco de corazón y tengo el pensamiento de hacerlo de oficio el año que viene. Si bien, no son pocas las veces que me planteo la pregunta inevitable de “¿Y qué pinto yo en un equipo como este, con corredores en su gran mayoría de 3 minutos o menos el kilómetro, sea la prueba que sea en la que compitan?”
Apenas mes y medio me queda para aclararme esta duda y decidir si continúo siendo lo que soy, gegemero de corazón, o me alisto en sus filas para el año que viene con todas las de la ley. Será cuando vea claro qué es lo que yo puedo aportar, como "corredor paquete", en un equipo de este calibre. Un equipo al que tanto tengo que agradecer.
Una sóla vez pude participar en ellos codo con codo. Fue en 2006 en el Ekiden por equipos de San Sebastián de los Reyes. Un modesto relevo de 5 kilómetros para el que me preparé a conciencia y que hice en 27:06. ¡Qué día aquél!
Mientras tanto… ¡Viva el GGM! ¡Larga vida al GGM! ¡Gran equipo este GGM! Las balas amarillas de Moratalaz. Un equipo con reciente nuevo patrocinio de La Caixa.
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Club Atletismo GGM Boyaca
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Habiendo vuelto a leer todo lo que he escrito en esta entrada, no he podido evitar emocionarme. Es mucho lo que siento por este aquipo y llevaba mucho tiempo queriendo escribir una reseña así de "mi equipo".
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viernes 20 de noviembre de 2009
Hoy no ha podido ser
Tercera sesión de la semana liquidada.4:00 Me levanto. Ducha. Desayuno. ( Conecto un rato para ojear correo y demás. )
5:00 Preparo cosas para el trabajo. Me preparo.
5:10 Listo para empezar.
5:50 Sesión terminada.
6:00 Ducha y al trabajo.
6:30 Comienza la jornada laboral. Hoy 12 horas.
A diferencia de ayer, hoy las cosas no han salido bien. ¿Tendré que decir que hoy he suspendido? No sé. Creo no haberme portado mal, pero el caso es que el pulsómetro hoy se ha mostrado rebelde. No ha habido forma de meterlo en cintura. Manterner 135 pulsaciones me cuesta, pero mantener 140 de máxima también. Hoy ha sido tarea imposible. Entre 145 y 147 todo el tiempo. Tal vez andando… Pero no era plan. Ya bajarán algún día supongo. No me preocupa. Ya sé cómo son estas cosas.
Finalmente han resultado 40’ con una media de 143 y una máxima de 148.
No sé qué nota mereceré por esto.
Ayer al terminar la sesión, me di como premio un sabroso casi medio litro de horchata. Hoy también. Una variación con las isotónicas y mi zumo de remolacha. Alguna vez he leído que la horchata tiene propiedades que nos benefician a los corredores de fondo.
Conclusión sobre el entreno: A favor, que no estaba nada cansado por las cuestas de ayer. Tampoco tenía síntomas de agujetas como predije. En contra: Sin embargo, las cosas no han salido.
De todas formas me gusta más tener que decir que “hoy no ha podido ser” porque las cosas no han salido, que tener que decirlo porque no he podido hacer la sesión. Hay una gran diferencia entre una cosa y otra. De esta forma por lo menos sé que lo he intentado.
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