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martes, 26 de enero de 2010

Medio Maratón Ciudad de Getafe - Crónica

¡Con Sonia voy...!



¡Con Sonía vengo!

Fotos hechas por algún conocido de Sonía

a nuestro paso.

Me hago con ellas. ¡Gracias!

¡Gracias por avisarme Jan!

La mañana de carrera terminó más luminosa y alegre que como había empezado.
Empecé por despertarme una hora más tarde de lo previsto. El despertador estaba atrasado justo una hora. Cuando abrí el ojo, “eran las 7:00”. Al mirar el reloj en mi muñeca, entonces sí que me desperté. ¡Eran las 8:00. Qué bote pegué en la cama. Tampoco importaba mucho. Podía llegar bien a la cita de la foto de familia, pero no me podía entretener. Lo que más me preocupaba era aparcar. Al final esto fue lo que me estropeó la llegada a la cita. Desesperante la media hora que me llevó aparcar. Me dio muchísimo coraje.

Conseguí contactar por teléfono con el Mister. Ya estaba calentando. A Jan no le localizaba. Ya me veía corriendo solo toda la carrera. Recogido el dorsal y volviendo al coche, me encuentro con Quique. Más tarde intenté cambiarle mi talón por sus piernas pero no hubo trato. En un momento determinado, me señala a Jan que está cerca calentando y acompañado de Tania y de Risco, a quien por primera vez tuve el placer de conocer y saludar. Me cambio en el coche de Jan que está más cerca que el mío. Quedaba el tiempo justo de semicalentar un poco y ponernos en la salida.

En la línea de salida, estábamos bajo un feo cielo gris plomizo que amenazaba con una lluvia que finalmente no descargó. Pasamos de las sombras a las luces en el transcurso de la carrera al abrigo de una temperatura genial para correr. Me alegré varias veces de haberme dejado la braga y la segunda camiseta en el coche. Ni guantes ni nada. Todo me hubiera sobrado. Con la camiseta de manga larga de la San Silvestre tenía bastante.

Es la primera vez que me enfrento a esta distancia en muchos años. Los Medios Maratones de Moratalaz que llevo hechos, quedan muy atrás en el tiempo y no cuentan. Esto es como empezar de nuevo y como si nunca hubiera corrido un Medio Maratón. Pero aún así no me encuentro nervioso. Nada nervioso. Se lo comenté a Tania minutos antes del pistoletazo de salida.

Nos colocamos en la parte final del pelotón de corredores. Allí conozco por fin a Sonia y a su padre, Satur. Hablamos de planes de carrera. Lo que quiere hacer Sonia se ajusta como un guante a lo que yo tengo que hacer por mandato del Mister. 7 primeros kilómetros a ritmo de rodaje, los 11 siguientes a ritmo de potencia aeróbica y los 3 últimos, si las fuerzas estaban ahí para ello, al tope que se pudiera llegar pero siempre terminándola.

Sonia hablaba de ir a ritmo de 6’ y yo quería hacer los primeros 7 incluso un poquito más flojos para tener garantías de cumplir con el resto. Decidí quedarme con Sonia. Sonó el pistoletazo de salida y empezamos a movernos. Sonia y yo, a nuestro ritmo desde ese momento y viendo la espalda de Jan, Tania y los demás durante bastante tiempo a pesar de ello. Apenas unos metros nos separaban.


Con Tania y Risco

Antes de llegar al primer avituallamiento en el K 5 me doy ya cuenta de que Sonia no va bien. La miro de reojillo pero sin hacer hincapié en ello. Como tratando de espantar malos pensamientos que pueden ser fatales con tantos kilómetros por delante por recorrer. En el K 5 bebemos agua andando. Ni ella ni yo somos capaces de hacerlo corriendo. Ya lo habíamos comentado antes. Seguimos.
A la altura del K 7, ya me lo comenta ella: “Me parece que te vas a quedar sin compañera de carrera” me dice con un hilillo de voz. La propongo ir más despacito por un tiempo. Vamos 6:29. Aún así no encuentra el alivio que necesita. No puede. Nos adaptamos al paso que llevamos que tampoco es malo. Sonia no habla corriendo. Yo tampoco lo hago mucho. En silencio y escuchando nuestros pasos llegamos al K 10. A una media de 145-155px’. Poco antes de llegar a él, nos doblan las gacelas de la carrera que pasan como si acabaran de robar un bolso y huyeran de la policía.

K 10. Nuevo avituallamiento en el que me quedo con la botella hasta el final de la carrera. Quiero aprender a correr con ella en la mano y echar algún trago de vez en cuando, intentando no parar para hacerlo. Aunque sean pocos sorbitos. Tenemos a la vista un aviso de que hay un fisio en este kilómetro. Insisto a Sonia para que paremos a que la vean pero se niega. Pasamos el K 10. Veo peor a Sonia y siento impotencia por no poder hacer nada. La veo y me veo a mí mismo cuando me he encontrado en alguna de estas.

Atrás quedaba el momento en que yo me debería haber despegado para hacer los deberes. “¡Que le den a los deberes!” pensé. Ya arrancaré más adelante. Pero los kilómetros iban pasando y aquello no mejoraba. Al revés. Mi espíritu competitivo salió a relucir. Nos adelantaban corredores – sin desmerecer a nadie -, que me daba rabia que nos adelantaran. En condiciones normales no lo hubieran hecho.


Con Risco y Jan

Entre el K 10 y el K 12 nos encontramos con una vuelta que Sonia no se esperaba o que no recordaba. “¿Y este rodeo?” me pregunta como si de golpe le hubieran añadido más kilómetros a la carrera. “Ya hemos pasado por aquí antes” la digo tratando de animarla. Todo es más cuesta arriba para ella a cada paso que da.

Llegamos al K 12. Sonia se descuelga definitivamente. Se planta. No puede con su cuerpo. Fui con ella 12 kilómetros y hubiera ido otros 12 si hubiera hecho falta. Me pareció más importante estar junto a ella, que la carrera en sí y el resultado. Simplemente elegí entre una cosa y la otra. Ya lo hicieron por mí alguna vez el año pasado y ahora me tocaba a mí hacer ese papel.

Nos paramos. “Aquí me quedo”. No sé qué decirla. Ahora además de impotencia siento rabia pero trato de que no lo vea. Sólo trato de animarla. Me dice que cerca de allí está su madre y que se va para allá andando. En la meta nos veremos. Me sabe mal. Muy mal aquello. Llegado el K 7, no me fui porque me sabía mal dejarla así, pero dejarla en el K 12, no me supo mucho mejor. Pero no quedaba otra. Sin mirar atrás me puse en marcha. Empezaba mi guerra.


Con Tania y Jan

Empezaba mi guerra y tenía 9 kilómetros por delante para llevarla a cabo. Era el momento de “vengar” la ofensa de los que nos habían ido adelantando desde kilómetros atrás. Hay un término que se usa para esto que es “recoger cadáveres”. A mi no me gusta demasiado esta expresión, pero era lo que iba a hacer. Entre ceja y ceja tenía a una corredora que nos había adelantado por dos veces. La primera vez en el kilómetro 8. Sería mi primera víctima antes de llegar al K 13. Tal vez esté mal que lo diga, pero qué satisfacción. Uno tras otro fueron cayendo no menos de 20 ó 25 corredores. Dejé de contarlos. Y con los que más disfrutaba era con los que se me resistían un poco. Les alcanzaba y apretaban el paso. Yo, sin despegarme. Terminaban cediendo y quedando atrás. La alegría que me daba ver que mis piernas daban para eso era enorme.

Pero no me había dado cuenta del error que cometí en el K 13. Cuando dejé a Sonia ibamos a 6:49. En hacer el K 13 pasé a 5:37. Un cambio demasiado brusco como para no pagarlo más tarde. Debía de haberlo hecho más progresivamente. Los kilómetros iban cayendo bien uno tras otro, pero mi ritmo iba disminuyendo. Llegué al K 18 a una media de 5:47. Iba bien, pero el siguiente cambio no iba a ser posible. Al menos no en el grado necesario. Y así fue. Me fui hasta los 5:51 de media. No hubo forma de cambiar de marcha. Y eso contando con que los dos últimos kilómetros eran en generosa bajada. Alcancé 172px’ pero porque me marqué un sprint final de los que a mí me gustan llegando a meta.

Un momento antes de entrar en la pista del Polideportivo Juan de la Cierva, pude ver a Miguel que me esperaba. ¡Qué cara tenía! Yo iba riendo porque unos metros más atrás acababa de ver a los amigos del GGM. Me paré y todo porque Claudio me lo pidió para hacerme una foto. Entrar en los estadios para llegar a meta es algo que me alegra mucho. Me da chispa.

Foto cortesía de Claudio - GGM

No sé el tiempo que hacía que terminaba

yo un Medio Maratón con semejante cara.

Creo que nunca.
Ese sprint final lo recordaré por mucho tiempo. Así es como me gusta a mí llegar a meta. Creyendo que estaba todo hecho, a falta de 50 metros veo que me adelanta alguien por la derecha. Me encorajino, saco otra vez mi espíritu competitivo, aprieto los dientes y doy lo que queda de mí. Le vuelvo a adelantar antes de cruzar la meta. Me quedo a gusto. Por culpa de eso no pude levantar un dedo al cielo para dedicarle la llegada a Germán. Lo hice después, en cuanto recuperé un poco el aire.

((Creo que de momento no puedo poner aquí el video directamente, pero aquí dejo el enlace para poder verlo si queréis. Cuidado, puede causar daños irreversibles a la vista.
http://www.corriendovoy.com/video.php?id=141&video=10705))



Ahora, por un correo que me ha enviado Jan, sé que hay una grabación de esa llegada a meta. Si puedo la colocaré por aquí como recuerdo. ¡Lo que me he podido reír al verlo! Es rara la foto en la que me gusta verme corriendo. Soy el corredor menos elegante del mundo. Lo digo en serio. Con mi estatura y mis piernas que parecen látigos, soy lo más desgarbado que se pueda echar a la cara. ¡Pero verme en vídeo corriendo ya supera a lo de verme en una foto! ¡Qué horror! ¡Pero si voy haciendo eses! Podrían haberme descalificado por echar al rival contra el público, jajajaja… ¡Qué momento!

Minutos después y con la bolsa del corredor en la mano, el reencuentro con los amigos en las gradas. Todo risas y alegría.

En resumen, me quedé muy contento. Esto significa un subidón muy importante para mí. No hice bien los deberes, pero completé una carrera de 21 kilómetros que me ha dejado muy buen sabor de boca. Tiempo oficial: 2:08:05. Una media de 6:05 el kilómetro. Lo pasé bien en todo momento. Ningún agobio. Manejando el ritmo y las fuerzas a mi antojo. Regulando bien en general, sin hacerlo bien donde mejor lo tenía que haber hecho, pero eso es otra lección aprendida para la siguiente carrera. Con lo que me quedo es con que me vi muy dueño de la situación.

Para ser el primer Medio Maratón que hago en muchos años, tengo que ver el resultado como muy positivo. En honor a la verdad, no es que me sobraran los dos últimos kilómetros, es que no tenía de donde sacar para hacerlos mejor de lo que los hice. Al menos con el sprint final me saqué la espina. El próximo irá mucho mejor. Seguro estoy de ello.
Sonia, gracias por esos 12 kilómetros compartidos.

Mis disculpas a los valientes que se hayan atrevido a leer esta crónica enterá.
¿Qué crónica no escribiré cuando corra el Mapoma? Necesitaré un Blog sólo para ella. :-)

domingo, 24 de enero de 2010

SI, VOY A GETAFE. CORRERÉ EN GETAFE.

Día: Domingo 24 de enero
Hora: 09:30AM -la carrera es a las 10.30AM
Lugar:
Bar -punto verde- situado en las gradas del polideportivo Juan de la Cierva
(donde se recogen los chips, y está la línea de meta,
la salida de la carrera se hace a 100 metros,
en la calle que da entrada al polideportivo).



Sois gente verdaderamente especial. No lo puedo expresar de otra forma.

Por Germán, por todos los que se han quedado en el camino y no podrán verlo, por todos y cada uno de vosotros, del primero al último, por mi sueño que persigo desde hace 9 meses, por el Mister, por todos los que creen en mí, por los que piensan que estoy loco, por mí mismo, y por un millón de razones más…

Mañana Domingo correré el Medio Maratón de Getafe.

Sé que es demasiado tarde para avisar de esto y para que alguno pueda verlo ya, pero allí estaré. A dar el callo a vuestro lado. Tengo los consentimientos que más necesitaba.

Sé que decir que Germán estará conmigo, puede resultar algo muy manido, pero es que así lo siento. Así lo he sentido en cada sesión que he hecho esta semana. Siento a Germán en mis piernas.

Rafa, la parte final de la carrera te la dedico a ti. Me acordaré de cómo me ayudaste a subir esas cuestas de la Tapia. Daré todo lo que tenga en los últimos kilómetros como si estuvieras a mi lado. Hasta mañana en Getafe.

Sois admirables. De verdad. Imprescindibles.
Y es por eso que os quiero tanto.
Besos, abrazos y GRACIAS.

viernes, 22 de enero de 2010

Getafe. Con reservas, pero creo que sí.



Si la carrera de Getafe fuera hoy, no la correría. Hoy no me he levantado muy católico. Siento un caparazón de tristeza que ayer por primera vez en lo que va de semana no tenía. Ayer me salió un buen rodaje de una hora a 155px’ que me dejó buen cuerpo. Las piernas recobraron las ganas de soltarse son frescura. Estaban encogidas.

Todo yo he estado encogido toda la semana hasta ayer. Y hoy, de nuevo vuelvo a estarlo. De cintura para abajo, bien. Pero de cintura para arriba, y especialmente en la azotea, las cosas no están muy claras hoy. En el pecho siento una losa que no tenía ayer. Una losa plomiza, gris, pesada, muy pesada. Se puede hasta leer lo que pone en ella. Tristeza. Mucha tristeza.

Lo lógico habría sido ir de menos a más en este estado de ánimo, y así pensaba ayer. Miriam me está ayudando mucho en recuperar la sonrisa. Haciendo manualidades en casa con ella, hemos hecho una figura de escayola con un juego de moldes que le regalaron en Reyes. Eso me distrae y me despeja. El Miércoles fui con ella a comprar las pinturas con las que la colorearemos hoy. Me distrae. Me quita de darle vueltas a los mismos pensamientos una y otra vez.

Hoy la niebla con que he salido de casa se me ha pegado ¿al alma? y siento un bloqueo mental que no me permite pensar ni sentir tan en positivo como me gustaría.

¿Getafe? Sí, estoy dispuesto a ir aunque no la corra. Pero a correrla, no lo tengo tan claro. En las próximas 48 horas y espero que en menos, lo decidiré. Estoy al tanto de la kedada por si acaso.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Menos de 150 días para Mapoma y a por Getafe

Querido diario:

Con lo que soy yo para las fechas y las cifras, y ayer no llegué a tiempo de apuntar esto en tus páginas.

Mirad el contador para Mapoma 2010. ¡Menos de 150 días ya! Parece que la velocidad del contador hubiera aumentado por sí sola. Dentro de nada empezarán a ser dos los dígitos que señalen la fecha mágica. Lo mismo que la Navidad, se nos echa encima vertiginosamente. También en poco tiempo estaremos ya con las prisas propias de las fechas y el turrón en la mano.

Muchos kilómetros hechos hasta aquí en los siete meses anteriores, y muchos más los que quedan de aquí en adelante, porque en cosa de un mes más o menos, cuando empiece la preparación específica las tiradas largas y las que no son largas irán en aumento. Todo se andará.

Por eso querido diario, te pido que si hablas con quien has estado hablando hasta ahora contándole mis pasos, quien sea, por favor te pido que le digas que me permita en los cinco meses que restan, seguir con la salud, las fuerzas, la moral y la voluntad con las que he llegado hasta aquí desde Abril del año pasado. No pido más, pero tampoco menos.

Querido diario, te cuento mis últimos entrenos de esta semana:

El de ayer, me confirmó que ni la velocidad ni el pulso lo dan sólo las piernas, sino también la cabeza. Y ayer yo no tenía la cabeza muy en lo que tenía que estar. Llevo una semana bastante complicadita. Me puedo dar con un canto en los dientes por ir cumpliendo día a día con las pautas marcadas por Miguel que no es poco.

El Martes hice 30’ de rodaje que debían ser a <140px’.

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Ahora, querido diario, permíteme agradecer a cuantos han tenido la paciencia de leer la extensa crónica del Cross de Miriam, las palabras de ánimo y aliento que la dirigen. No he dejado de decírselo a Miriam, y como cabe suponer, está entusiasmada y agradecida. Emocionada, diría yo.

Muchas gracias, amigos.