domingo, 11 de octubre de 2009

¡ SI ! ¡ SI ! ¡ SI ! ¡ SI ! ¡ Esta vez sí !


En este bulevar de Doctor García Tapia
Es donde comienzan y terminan muchas
de mis sesiones.
Aquí empecé ayer.

Este es el primer puente que parte del carril bici

y cruza la M-40. Facilito.

Esta es la rampa que anuncia la entrada

al segundo puente ya dentro de Vicálvaro.

Y este, es el "puentecito" de marras.

El que cruza la M-22. No sé si se aprecia

pero el desnivel es considerable. Ayer lo domé.


Domingo 11 de Octubre de 2009

Esta mañana se me ha dado una situación novedosa en la sesión de entrenamiento. Una que me ha dejado un buen cuerpo como pocas veces. En serio, lo de esta mañana ha sido especial.

El objetivo era hacer 50 minutos de aeróbico intensivo entre 135 px’ y 160 px’.
Salía de trabajar a las 6:30 de la mañana después de 12 horas de turno nocturno. Y lo mismo que ayer me sentía hecho una piltrafilla y me fui directo a la cama, hoy por el contrario me sentía entero, fuerte y optimista.

Después de pasar por casa para desayunar unos cereales y algo de fruta, me dispuse a empezar la sesión. La hubiera hecho nada más aparcar el coche pues ya iba de faena con pulsómetro incluido desde el trabajo. Y me hubiera gustado. Lucía una magnífica luna en cuarto menguante en la vertical que daba gusto verla. Pero aunque no tenía sueño, sí tenía hambre. El estómago me reclamaba algo de combustible y un poco de líquido.

Una temperatura magnífica a las 8:15 de la mañana. Me acompañaba de nuevo mi MP3. Lo llamo así pero en realidad es mi teléfono móvil que lo llevo en una muñequera de Nike en mi brazo derecho. Conmigo, mis Carros de fuego y mi Eye of the tiger.

El circuito elegido para entrenar era el de los puentes que llevan a Vicálvaro donde cruzas el parque y vuelves a Moratalaz por García Tapia. El tramo que tengo yo medido es de 6 kilómetros. Por mal que se me diera, sabía que tendría que rellenar algo al final para completar los 50 minutos. Pero eso ya se vería. Lo importante era empezar. Y lo hice con 20 minutos de calentamiento a no más de 135 px’ tal como ordena el Mister. Desde ese momento sabia que algo iba a salir muy bien.

Terminado el calentamiento, empiezo el trote por mi circuito ondulado. Voy comodísimo en todo momento y los miles cayendo uno tras oro. 2, 3… sigo en mis trece de no mirar el paso por mil. Únicamente me preocupo del pulso que no pasa de 148, y el ritmo. Concentrado. Llega el puente que me lleva al K 4 . Mi cruz. Me preparo unos 200 metros antes para entrar en él con buen pulso y evitar que se me dispare como la última vez. Cuando ya termino de ascender la fuerte subida que tiene veo que no he pasado de 153. Me relajo según vuelvo a bajar y me pongo en 148. Me encuentro muy, muy cómodo. Toca un buen tramo de llano que me tomo con calma hasta el K 5. Sin embargo no tengo la sensación de ir precisamente despacio. Al menos no tan despacio como cabía pensar. En el K 5 me permito darme el desahogo de alegrar el paso para ver qué pasa. Llego a las 155 px’ y hago lo posible por mantenerlas. Según voy, veo que se mantienen sin dificultad y yo sigo manteniendo también el ritmo. Llego al K6 en 38:00 clavados. Me sobran 12 minutos para completar, de modo que me doy la vuelta y repito los dos últimos a la inversa. Mantengo el ritmo que llevo y ya voy menos pendiente del pulso que sigue sin pasar de 155.

Quedando 5 minutos para terminar, aflojo el paso poco a poco para volver a la calma antes de hacer los 50 minutos. Tanto me relajo que me olvido de que son 50 minutos y hago 51 que era el tiempo de la sesión normal. Tampoco importa mucho. Llego a bajar el pulso hasta las 144 al terminar. Me siento de maravilla. La alegría que llevo por dentro me obliga a pegar un brinco y darle un manotazo a una rama bien alta de un árbol. Hubiera pegado un grito y me hubiera quedado tan a gusto.

De los 51 minutos de sesión he ido dentro del rango durante 50 de ellos. Finalmente, 149 de pulso medio y 157 de pulso máximo. Y lo mejor de todo es que he completado 8 kilómetros de esta forma tan relajada. Tan relajada y tan disfrutada. Si me dicen que me iba a salir así antes de empezar no me lo creo. Intuía algo bueno, pero no tanto. Será difícil mejorar un entreno como este. Pero sé que también puedo hacerlo mejor.

Me apasiona este deporte. Me siento bien. Hoy iba a sonreír hasta a los gorriones a mi paso. Minutos de estiramientos, a casa, que la tengo a un paso, duchazo y a dormir. ¡Y de qué manera!

Por cierto, tuve tiempo de hacer unas fotos con el móvil. Arriba están.

El Mister tenía razón una vez más. Era posible.

9 comentarios:

  1. Enhorabuena,estos entrenamientos que salen bien nos llenan de energía
    un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Bien, bien, bien. Que buen entrenamiento, y encima sin dormir, que bestia. Yo le tengo un gran cariño a ese puente de la foto, parece que nunca se acaba la subida... mucho sudor me he dejado en ese parque, cada vez que llego arriba y veo la bajada a Vicalvaro, me siento alegre. Eso sí, luego viene la subida de vuelta desde Vicálvaro a Arturo Soria, que esa tampoco está mal. Cuando quieras, nos lo hacemos juntos. Un enorme abrazo

    ResponderEliminar
  3. felicidades es estupendo acabar un entrenamiento con buen sabor de boca,veo q tu sueño es la maraton persigelo y no te arrepentiras.
    un saludo

    ResponderEliminar
  4. Pertenezco a la legión de los que piensan que los sueños son para cumplirlos. Llevo soñando con esto más de 30 años y eso es demasiado tiempo como para no cumplirlo.

    Podría decir que es una de las cosas por las que vivo aunque resulte exagerado.

    Zorro, bienvenido a este tu Blog. Gracias.

    Alex, cuídate de esos remojones extras, que por ahí vienen los resfriados.

    José Antonio, lo primero de todo: correo recibido. A ver si lo podemos arreglar para el Miércoles. Yo te llamo y te escribo primero.

    ¿Le tienes cariño a ese condenado puente? ¡Yo también! Mucho "cariño". Un "cariño" muy entrecomillado. Pero ayer le di para el pelo.

    Prefiero la subir la cuesta de Carrantona hacia Carrefour dos veces antes que ese puente. Esa sí que la tengo domada. Cuando te acostumbras a una zona de entreno terminas por no ver cuestas. Creo que las cuestas son cuestas cuando son nuevas, cuando no las conoces.

    Un abrazo para los tres.

    ResponderEliminar
  5. Crees que será dificil mejorar un entreno de estos, todavía te queda mucha mejora. Venga continua así.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Tambien recuerdo uno de mis buenos entrenos, tras trabajar un dia 12 horas diurnas, dedicarme 8 horas de bailoteo nocturnas, y a las 7:30 de la mañana, al volver a casa, salir a correr... y cuánto disfruté!

    Cómo más cansado uno disfruta más? Somos masoquistas? Un munco a explorar... Un abrazo.
    Salud y km's!

    ResponderEliminar
  7. ¡Hombre, Miguel! Mi márgen de mejora es amplio, ya lo sé. Por eso casi cada enteno es una algría nueva. Ahora falta hacer lo mismo pero a 5:30. ¡O a 5:00! Fíjate que con eso me conformaba.

    Por eso saboreo cada pequeño logro como si fuera algho muy grande. Y no es para menos.

    ¡Pero hasta que eso llegue...!
    ¡Anda que no tiene que llover en La Pedriza! Jeje...

    ResponderEliminar
  8. ¡¡Eric, lo somos! Jaja.. ¡Lo somos! Sin duda. Unos masoquistas redomados e incorregibles. Pero que esto da un gustillo tan peligroso...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Muy bien, Pepe, me alegro un montón por tí, sigue así; un abrazo.

    ResponderEliminar

Pepemillas espera tu opinión